El Congreso rechaza por segunda vez la senda de estabilidad y bloquea la tramitación presupuestaria
El Pleno del Congreso de los Diputados ha rechazado este jueves, por segunda semana consecutiva, los objetivos de estabilidad presupuestaria y de deuda pública para el periodo 2027-2029 propuestos por el Gobierno. Con 176 votos en contra frente a 166 a favor y cinco abstenciones, la Cámara Baja ha detenido el primer trámite preceptivo para la elaboración de los Presupuestos Generales del Estado, lo que profundiza el escenario de prórroga presupuestaria en el que se encuentra la administración.
La propuesta del Ejecutivo ha decaído tras el voto negativo de los grupos parlamentarios del Partido Popular, Vox y Junts per Catalunya. Esta confluencia de votos ha impedido que prospere el documento que debía fijar el marco fiscal para los próximos tres años, una situación que agrava el bloqueo parlamentario y acerca la posibilidad de que España mantenga prorrogadas las cuentas públicas de 2023, que podrían convertirse en las más longevas de la historia democrática reciente.
La votación ha tenido lugar en una fecha de especial relevancia política, al cumplirse tres años de las últimas elecciones generales. El Gobierno ha optado por presentar nuevamente la misma senda de estabilidad que ya resultó derrotada la semana pasada, confiando en una modificación de las posiciones parlamentarias que finalmente no se ha producido. La falta de acuerdo, especialmente con la formación Junts, ha imposibilitado al Ministerio de Hacienda avanzar en el diseño de las nuevas cuentas.
En términos técnicos, el plan del Ejecutivo contemplaba una reducción progresiva del déficit del conjunto de las administraciones públicas hasta situarlo en el 1,8% del PIB en 2027, el 1,6% en 2028 y el 1,5% en 2029. Para las comunidades autónomas, el documento reservaba un margen de déficit del 0,1%, lo que hubiera supuesto una flexibilidad fiscal de aproximadamente 5.849 millones de euros. Tras el rechazo parlamentario, esta distribución de objetivos queda sin efecto.
Este nuevo revés legislativo compromete la agenda presupuestaria del presidente del Gobierno, quien el pasado mes de junio reafirmó su compromiso de presentar unas cuentas públicas para los próximos ejercicios que fueran «ambiciosas y sociales». Sin embargo, la imposibilidad de aprobar la senda de estabilidad —el pilar sobre el que se construye el Presupuesto— obliga a mantener la vigencia de las cuentas anteriores, limitando la capacidad de actuación del Ejecutivo en materia de nuevas inversiones y ajustes fiscales.
La sesión parlamentaria de hoy subraya la complejidad de la aritmética legislativa actual, donde la ausencia de consenso entre los socios de investidura y la oposición frontal de los grupos mayoritarios de la derecha mantienen en suspenso los instrumentos de gobernanza económica del país.


