jueves, julio 30, 2026
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Nerviosismo en el CNI: Sánchez busca controlar a los espías

Tensión interna en el Centro Nacional de Inteligencia ante denuncias de politización institucional

El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) atraviesa un periodo de marcada agitación interna tras trascender informaciones que apuntan a un presunto intento de instrumentalización del organismo por parte del Ejecutivo. Según fuentes próximas a la institución, se ha producido una «sacudida» en la cúpula y entre los agentes, motivada por el malestar ante maniobras que buscarían supeditar la actividad del servicio de inteligencia a intereses partidistas, rompiendo con la tradicional neutralidad del organismo.

La controversia ha escalado a raíz de la resistencia mostrada por la inteligencia militar ante una propuesta de colaboración con la rama civil. El Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS) habría rechazado, por el momento, la firma de un acuerdo marco con el CNI al interpretar que dicha alianza podría derivar en una tutela política sobre las funciones específicas del Ejército. Este convenio, que debía haber entrado en vigor a principios de mes, permanece bloqueado ante el temor de una progresiva ocupación de perfiles políticos en estructuras de seguridad nacional.

Dentro del organismo, el descontento se ha profundizado debido a decisiones operativas recientes vinculadas a la estabilidad parlamentaria del Gobierno. Los agentes señalan que la retirada de operativos en el País Vasco y Cataluña, derivada de las exigencias de grupos independentistas para la investidura, ha dejado «heridas abiertas» en la institución. Los servicios de inteligencia consideran que esta medida debilita la capacidad de contravigilancia del Estado frente a posibles amenazas externas en dichas regiones.

Fuentes del centro denuncian lo que denominan una «colonización» de la institución mediante la inserción de perfiles ideológicos en puestos clave. Esta situación ha generado una dicotomía entre la dirección actual y una base profesional que reclama preservar la naturaleza estatal del CNI. Los integrantes del servicio advierten que el centro está desplazando su enfoque de servicio al Estado hacia una labor de apoyo a la agenda gubernamental, lo que compromete la seguridad y la estabilidad institucional a largo plazo.

Ante la perspectiva de un eventual relevo en el Gobierno de la Nación, los profesionales de la inteligencia subrayan la necesidad de que la futura dirección del centro recaiga en un perfil técnico y conocedor de «la Casa». Estiman que el 70% de la plantilla mantiene su integridad profesional, pero alertan sobre las dificultades que encontraría un nuevo Ejecutivo para gestionar un servicio cuya estructura interna podría verse condicionada por los nombramientos actuales.

La situación ha provocado que, de forma excepcional, se rompa el tradicional hermetismo que rodea a los más de 3.700 miembros del CNI. Los agentes consultados insisten en que la protección de las instituciones debe prevalecer sobre las coyunturas políticas, instando a que se respete la singularidad y la independencia de un organismo crítico para la seguridad nacional en un contexto de creciente incertidumbre política.

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