Los convoyes implicados en el accidente de Urda registraron un incidente similar de señalización semanas antes del siniestro
El AVE 02080 y el Iryo 6076, los dos trenes que colisionaron el pasado 28 de octubre en la localidad de Urda con un balance de 69 víctimas mortales, protagonizaron un incidente técnico de características similares apenas un mes y medio antes del accidente. El suceso previo tuvo lugar el 15 de septiembre, cuando una avería en el sistema de señalización de Adif en el tramo de Toledo paralizó la circulación ferroviaria en unas condiciones de horario y disposición de los convoyes casi idénticas a las que se produjeron el día del siniestro.
Según los registros de actividad de la jornada del 15 de septiembre, la incidencia se notificó oficialmente a las 8:30 horas, solo un minuto de diferencia respecto a la hora en que se desencadenó el fallo del sistema el día de la colisión de octubre. En aquella ocasión, el AVE 02080, con destino Sevilla, y el Iryo 6076, que circulaba en la misma ruta, se encontraban en una disposición secuencial debido a que sus horarios de salida de la estación de Madrid-Puerta de Atocha están programados con apenas seis minutos de diferencia.
Durante el incidente de septiembre, se produjo una discrepancia en la comunicación oficial dirigida a los usuarios. Mientras los pasajeros del AVE recibieron correos electrónicos por parte de Renfe atribuyendo el retraso a una «incidencia de un tren precedente (IRYO)», el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) reconoció públicamente a través de sus canales de información que se trataba de un problema técnico en la señalización entre Madrid y Los Gavilanes. Esta avería afectó no solo a la línea de Andalucía, sino también a los enlaces de alta velocidad con la Comunidad Valenciana y la Región de Murcia.
Fuentes del sector ferroviario han señalado que la zona donde se detuvieron los convoyes en septiembre es muy similar al área del accidente de octubre. No obstante, la determinación del punto kilométrico exacto en el incidente previo presenta dificultades técnicas, dado que los registros del sistema GPS del AVE no se conservan de forma prolongada y la operadora privada Iryo no facilita el acceso público a sus datos de geolocalización de flota.
La incidencia del 15 de septiembre se prolongó durante casi 24 horas, ya que Adif no dio por solucionado el problema de señalización hasta las 6:00 horas del día siguiente. Aunque el gestor de la infraestructura no especificó la naturaleza exacta del fallo, la zona afectada opera bajo el sistema LZB, un mecanismo de seguridad y conducción automática que ha sido objeto de análisis tras desvelarse que los trenes de la compañía Iryo pueden presentar dificultades para retomar la marcha con normalidad tras una caída del sistema.
Este precedente cobra relevancia en el marco de la investigación técnica del accidente de Urda, al evidenciar que las unidades afectadas ya habían operado bajo condiciones de fallo de infraestructura en el mismo corredor ferroviario. Las autoridades competentes y la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios continúan analizando si la recurrencia de estas anomalías en el sistema de señalización pudo influir en los protocolos de seguridad aplicados el pasado 28 de octubre.


