Exteriores mantiene un diálogo «diario» con Marruecos ante las reivindicaciones sobre Ceuta y Melilla
El Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación ha reafirmado la vigencia de los canales diplomáticos frente a las recientes declaraciones de miembros del Gobierno de Marruecos sobre la soberanía de Ceuta y Melilla. Fuentes del departamento que dirige José Manuel Albares han confirmado que el ministro mantiene un contacto «diario» con su homólogo marroquí, Naser Burita, con el objetivo de gestionar de forma «eficaz» la situación actual a través de la vía diplomática.
Desde el Ministerio se ha reiterado de forma tajante que Ceuta y Melilla son ciudades españolas y forman parte de la integridad territorial y de la soberanía de España, una condición reconocida internacionalmente. Asimismo, Exteriores ha recordado que ambas ciudades autónomas constituyen la frontera exterior de la Unión Europea, por lo que cualquier cuestionamiento de su estatus afecta al conjunto del territorio comunitario.
Esta reacción institucional se produce tras una serie de pronunciamientos por parte de ministros marroquíes. En los últimos días, el ministro de Justicia de Marruecos, Abdellatif Ouahbi, aludió a supuestos «derechos históricos y geográficos» sobre las ciudades autónomas, instando a la apertura de un diálogo bilateral. Previamente, el ministro de Asuntos Religiosos, Ahmed Toufiq, se refirió a la necesidad de liberación de lo que calificó como «ciudades ocupadas» durante un acto oficial presidido por el rey Mohamed VI.
A pesar del malestar generado por estas afirmaciones, el Ejecutivo español ha optado por mantener la interlocución en un nivel de «diálogo fluido». Hasta el momento, el ministro Albares no ha procedido a convocar a la embajadora de Marruecos en Madrid, Karima Benyaich, una medida que supondría una escalada en la protesta diplomática. Según fuentes ministeriales, la postura de rechazo a cualquier planteamiento que vulnere la soberanía española ya ha sido trasladada de manera «formal y clara» a través de los cauces internos establecidos.
La estrategia del Ministerio de Asuntos Exteriores se fundamenta en la defensa del valor de la diplomacia como la herramienta necesaria para obtener respuestas viables ante las tensiones territoriales. El Gobierno insiste en que la relación con Marruecos se basa en la cooperación y el respeto mutuo, si bien mantiene una postura inflexible en lo referente a la integridad de las fronteras nacionales.


