Alemania proyecta la adquisición masiva de misiles de crucero de bajo coste para fortalecer su capacidad estratégica
Las Fuerzas Armadas de Alemania han informado este viernes sus planes para adquirir misiles de crucero de largo alcance y bajo coste, diseñados para un despliegue masivo. El objetivo de esta iniciativa es dotar al Ejército de la capacidad de alcanzar objetivos situados a una distancia aproximada de 1.500 kilómetros, reforzando así la arquitectura de defensa nacional y la operatividad táctica del país ante posibles escenarios de conflicto.
El inspector del Ejército alemán, Christian Freuding, confirmó la estrategia de adquisición, señalando que la integración de estos proyectiles permitirá saturar los sistemas de defensa antiaérea de potenciales adversarios. Según explicó el alto mando, esta medida no solo incrementará las capacidades militares convencionales, sino que supone una evolución en las capacidades estratégicas de las fuerzas terrestres alemanas.
En cuanto a la procedencia del armamento, Freuding indicó que actualmente se evalúa la idoneidad de asignar misiles de crucero estadounidenses al inventario del Ejército. «Se están analizando dos sistemas disponibles en el mercado, los cuales deberán someterse a los procesos de homologación pertinentes para su uso oficial por parte de las fuerzas alemanas», aclaró el inspector durante su intervención.
Una de las opciones con mayor proyección es el sistema de armas «Anthem», desarrollado por la empresa de defensa estadounidense Covenant. La compañía inauguró recientemente una planta de producción en la ciudad de Leipzig, al este de Alemania, con la previsión de iniciar la fabricación en serie para el año 2027. Las proyecciones de la empresa contemplan una producción inicial de 1.000 unidades durante el primer año, aumentando a 5.000 unidades para 2028.
El factor económico resulta determinante en esta planificación de defensa. El sistema «Anthem» se posiciona en el mercado con un coste unitario significativamente inferior a los modelos actuales, estimándose en una cifra de seis dígitos —por debajo del millón de dólares—. Este precio contrasta con los varios millones de dólares por unidad que suelen representar los sistemas de misiles de crucero convencionales, facilitando así la estrategia de despliegue masivo pretendida por la administración militar alemana.
Esta decisión se enmarca en un contexto de revisión de las capacidades de defensa en Europa, donde la autonomía industrial y la rapidez de despliegue se han convertido en prioridades para la seguridad regional y la modernización de las infraestructuras militares de la OTAN.


