Expertos advierten sobre la incidencia de alergias respiratorias durante la temporada otoñal
Con el avance del otoño y el descenso de las temperaturas, las autoridades sanitarias y entidades especializadas en salud, como Nara Seguros, han emitido una serie de recomendaciones para diferenciar los síntomas del resfriado común de las alergias estacionales. A pesar de que estas últimas se asocian habitualmente con la primavera, factores ambientales propios del mes de octubre, como la proliferación de ácaros y determinados pólenes, están generando un incremento en las consultas por cuadros de rinitis y conjuntivitis.
La identificación precisa de la afección resulta fundamental para el tratamiento adecuado. Según los especialistas, existen indicadores clave que permiten discernir entre ambas patologías. Mientras que el resfriado común suele presentar malestar general, dolor de garganta y, en ocasiones, fiebre, la alergia respiratoria se manifiesta principalmente a través de picor en ojos, nariz o garganta, estornudos repetitivos y una mucosidad de carácter acuoso. Asimismo, la duración de los síntomas es un factor determinante: un catarro suele remitir en pocos días, mientras que la reacción alérgica persiste mientras se mantenga la exposición al agente desencadenante.
Entre los principales responsables de las reacciones alérgicas en esta época del año se encuentran los ácaros del polvo, organismos microscópicos que proliferan en ambientes templados y húmedos, habitando frecuentemente en colchones, alfombras y mobiliario tapizado. A esto se suma el impacto del moho, cuyas esporas se multiplican en zonas con escasa ventilación o exceso de humedad, y la presencia de pólenes específicos de árboles como el cedro y diversas especies de ciprés, que inician su fase de polinización hacia el final del año.
Para mitigar la exposición a estos alérgenos en el ámbito doméstico, los expertos recomiendan la adopción de cuatro medidas preventivas básicas: mantener una ventilación regular de las estancias para renovar el aire, lavar la ropa de cama con frecuencia para eliminar ácaros, evitar la acumulación de polvo mediante el uso de aspiradoras con filtros adecuados y controlar rigurosamente los niveles de humedad en baños y cocinas para prevenir la aparición de manchas de moho.
Finalmente, se recuerda a la ciudadanía que estas pautas tienen un carácter orientativo. En caso de que las molestias afecten el descanso, las actividades cotidianas o se prolonguen de manera inusual, es imperativo consultar con un profesional sanitario para obtener un diagnóstico clínico preciso y evitar la automedicación, garantizando así un manejo adecuado de la salud respiratoria durante el resto de la estación.


