Óscar Puente descarta su dimisión y mantiene el respaldo de la Presidencia tras el accidente ferroviario de Urda
El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha ratificado este viernes su intención de permanecer en el cargo tras el siniestro ferroviario ocurrido el pasado miércoles en Urda (Toledo), que se cobró la vida de 69 personas. Durante una comparecencia pública, el titular de la cartera ha asegurado contar con el «respaldo absoluto» del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, pese al incremento de las voces críticas dentro del PSOE que solicitan su destitución inmediata ante la gravedad de los hechos.
La tragedia de Urda representa el segundo accidente con víctimas mortales en la red ferroviaria española en los últimos nueve meses, tras el suceso ocurrido en Adamuz (Córdoba). Esta recurrencia ha generado un clima de inquietud en diversos sectores de la formación socialista, donde cuadros con responsabilidades orgánicas han comenzado a cuestionar la viabilidad de su continuidad. Según fuentes internas del partido, existe el temor de que la gestión de esta crisis penalice las expectativas electorales de cara a la campaña del 29-N.
Durante su intervención, que se prolongó por más de dos horas, Puente desglosó los datos técnicos preliminares de la investigación. El ministro situó el origen de la incidencia en el centro de control de ADIF, señalando que se produjo una avería en el sistema de señalización LZB. Esta circunstancia debería haber conllevado una reducción de la velocidad de circulación a 40 kilómetros por hora, medida que, según los primeros indicios, no se aplicó. La investigación analiza ahora los audios filtrados en los que se instaba a los maquinistas a recuperar la marcha normal a pesar de la caída de los sistemas de seguridad automáticos.
A pesar de la presión política, el ministro ha defendido que su obligación es «centrarse en aportar soluciones» y no en debatir sobre su puesto. Puente ha manifestado que su salida no supondría una mejora sustancial en la seguridad ferroviaria y ha reivindicado su papel para recuperar la confianza en la alta velocidad española. «No me voy a esconder porque no tengo nada que esconder», afirmó, tras subrayar que su lealtad permanece vinculada al proyecto político que encabeza el presidente Sánchez.
Desde el seno del Gobierno se había deslizado inicialmente la tesis del error humano como causa principal del descarrilamiento. No obstante, sectores críticos dentro del socialismo apuntan a una posible cadena de fallos que incluiría deficiencias en el mantenimiento y retrasos en la actualización de los sistemas de seguridad. Algunos parlamentarios advierten de que mantener al ministro en su puesto podría ser interpretado como una falta de asunción de responsabilidades ante las familias de las víctimas, calificando la situación de «grieta difícil de tapar» en el actual contexto político.
El futuro de la gestión de Transportes queda ahora supeditado al relato que se consolide sobre las causas del accidente. Mientras el ministro defiende la infalibilidad del sistema a largo plazo y atribuye lo ocurrido a factores aislados, parte de su propio partido y la oposición parlamentaria consideran que la acumulación de incidentes graves exige una renovación en la cúpula del Ministerio para preservar la imagen institucional de las infraestructuras del Estado.


