El Pleno del Ayuntamiento de Madrid ha sido este martes escenario de un intenso debate dialéctico entre el alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida, y la portavoz del Grupo Municipal Socialista, Reyes Maroto. La sesión ha estado marcada por las acusaciones cruzadas en torno a presuntas tramas de corrupción y la controversia sobre la gestión de la calidad democrática y la participación ciudadana en la institución municipal.
Durante su intervención, Martínez-Almeida ha vinculado a la portavoz socialista con diversos expedientes de investigación que afectan al ámbito estatal. El regidor popular ha sostenido que Maroto constituye el nexo común en asuntos como el caso Plus Ultra, la trama de hidrocarburos vinculada al exministro José Luis Ábalos y las gestiones relativas a Air Europa. Según el alcalde, la defensa cerrada que la edil ha realizado de figuras como José Luis Rodríguez Zapatero o Koldo García responde a una implicación directa en dichas tramas.
Por su parte, Reyes Maroto ha centrado su discurso en denunciar lo que considera un «retroceso inédito» en la participación ciudadana dentro del consistorio. La portavoz socialista ha criticado una reciente resolución de la presidencia del Pleno que prohíbe aplausos, pancartas o exclamaciones por parte de los asistentes a las sesiones. Maroto ha acusado a Almeida de ser el «máximo responsable» de una situación de «arbitrariedad y sectarismo» dirigida por el presidente del Pleno, Borja Fanjul, con el objetivo de evitar la fiscalización vecinal.
La vicealcaldesa y portavoz del Gobierno municipal, Inma Sanz, ha defendido la resolución técnica, asegurando que el documento se limita a recoger de forma literal lo estipulado en el Reglamento del Pleno del Ayuntamiento de Madrid, en consonancia con las normativas vigentes en la Asamblea de Madrid, el Congreso de los Diputados y el Senado. Esta medida se produce tras los incidentes de la pasada sesión plenaria, donde varias trabajadoras de escuelas infantiles fueron expulsadas tras lanzar folletos y proferir consignas desde la tribuna de invitados.
En el marco del debate sobre la calidad democrática, Maroto ha exhibido símbolos de apoyo a colectivos vecinales y trabajadores públicos, argumentando que el equipo de Gobierno tiene «miedo a la ciudadanía» y a la discrepancia política. Ante esto, el alcalde ha replicado cuestionando el historial de Maroto en las comisiones de investigación parlamentarias, acusándola de falta de transparencia y de no respetar la democracia al negarse a declarar en determinados foros institucionales.
El intercambio ha finalizado con una defensa institucional por parte de Almeida del funcionamiento del Pleno madrileño, contrastando la gestión municipal con las investigaciones abiertas al entorno del Gobierno central. Mientras tanto, desde la bancada socialista se ha insistido en que el control del orden público en las sesiones plenarias busca silenciar la protesta social frente a las políticas del ejecutivo local.


