lunes, agosto 24, 2026
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Ayuno intermitente: Errores comunes y riesgos según experto

Expertos advierten sobre los riesgos del ayuno intermitente sin supervisión y su impacto durante las olas de calor

El auge del ayuno intermitente como herramienta para la pérdida de peso ha generado una creciente preocupación entre los profesionales del bienestar físico, quienes advierten que esta práctica no constituye una solución aislada ni carente de riesgos. Especialistas en entrenamiento personal señalan que, sin una base de hábitos saludables y una hidratación rigurosa, especialmente bajo altas temperaturas, el ayuno puede derivar en complicaciones de salud como cuadros de deshidratación, fatiga extrema y desajustes metabólicos.

José Ruiz, entrenador personal y responsable del centro Malagaentrena, ha destacado en declaraciones recientes que el ayuno intermitente es frecuentemente malinterpretado como un método automático para la reducción de tejido adiposo. Según el experto, la eficacia de esta técnica está supeditada a otros pilares fundamentales: el consumo adecuado de proteínas, el entrenamiento de fuerza, el descanso reparador y el mantenimiento de una vida activa. El profesional enfatiza que la ausencia de ingesta de alimentos durante periodos prolongados no compensa el sedentarismo ni una nutrición deficiente.

La incidencia de las altas temperaturas estivales añade un factor crítico de riesgo a esta práctica. Ruiz explica que, debido a la termorregulación del organismo mediante la sudoración, la pérdida de líquidos y electrolitos se acelera durante el verano. Si a esto se le suma el ayuno prolongado, la exposición solar o el consumo de sustancias diuréticas como el café, el riesgo de sufrir síncopes, mareos o bajadas de tensión aumenta de forma considerable, especialmente si se realiza actividad física de alta intensidad en las horas centrales del día.

Para mitigar estos efectos, las recomendaciones institucionales sugieren priorizar el sentido común y la escucha del propio organismo. Los expertos aconsejan iniciar la hidratación desde las primeras horas de la mañana, evitar el ejercicio físico intenso bajo el sol y asegurar que la primera comida tras el periodo de ayuno sea nutricionalmente completa y saludable. Asimismo, se subraya la importancia de interrumpir la práctica inmediatamente ante cualquier síntoma de debilidad o malestar general.

El protocolo de seguridad en torno al ayuno también identifica perfiles poblacionales para los cuales esta práctica está desaconsejada sin una supervisión médica estricta. Entre ellos se encuentran personas con tendencia a la hipotensión, pacientes con diabetes, mujeres embarazadas, individuos con antecedentes de trastornos de la conducta alimentaria (TCA) o personas bajo medicación específica. La recomendación técnica es clara: el ayuno no debe comprometer el rendimiento físico ni el equilibrio psicológico del individuo.

En última instancia, el sector profesional subraya que el bienestar integral debe prevalecer sobre las tendencias dietéticas estacionales. La flexibilidad y la capacidad de adaptación a las condiciones ambientales son fundamentales para garantizar que cualquier estrategia nutricional contribuya a la salud a largo plazo, evitando la búsqueda de resultados inmediatos a costa de la integridad física.

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