Expertos analizan los beneficios y precauciones de caminar descalzo sobre la arena durante el periodo estival
La práctica de caminar sin calzado por las zonas costeras se consolida como una actividad recurrente que, más allá del ocio, reporta beneficios significativos para la salud musculoesquelética, la circulación y el bienestar psicológico. No obstante, especialistas en salud advierten que este ejercicio debe realizarse con precaución, subrayando que la actividad física en superficies inestables no sustituye en ningún caso el diagnóstico clínico profesional ante la presencia de dolencias previas.
Desde el punto de vista de la fisiología del ejercicio, la arena se define como una superficie inestable que demanda una mayor activación de los grupos musculares de pies, tobillos y piernas. Este esfuerzo adicional no solo fortalece la musculatura, sino que mejora la propiocepción, entendida como la capacidad del organismo para percibir la posición de las articulaciones y reaccionar ante las irregularidades del terreno. Asimismo, el desplazamiento sobre arena seca implica un gasto energético superior al de caminar sobre suelos firmes, lo que favorece la tonificación de las extremidades inferiores y los glúteos.
En el ámbito dermatológico y sistémico, la textura de la arena funciona como un exfoliante natural que contribuye a la eliminación de células muertas en la planta del pie. Paralelamente, el contacto directo con el terreno produce un estímulo táctil que favorece la relajación. A estos factores se suma el impacto positivo del entorno natural en la salud mental; la exposición a la brisa marina y el sonido del oleaje son elementos que, según diversos estudios, facilitan la desconexión mental y reducen los niveles de cortisol, la hormona asociada al estrés.
A pesar de estas ventajas, la comunidad sanitaria enfatiza que caminar por la playa no debe considerarse un tratamiento milagroso para afecciones preexistentes. Si durante la caminata se manifiesta dolor en el talón, el tobillo, la rodilla o la espalda, la recomendación institucional es cesar la actividad y consultar con un profesional. El dolor puede ser indicativo de patologías como la fascitis plantar o tendinopatías, las cuales requieren un abordaje biomecánico específico que la superficie arenosa, por su propia naturaleza, no puede resolver.
Finalmente, se recuerda a la ciudadanía que, aunque el concepto de «grounding» o conexión a tierra es objeto de investigaciones actuales, la evidencia científica más robusta señala que la clave del bienestar reside en la combinación de un entorno saludable y un diagnóstico preventivo. La recomendación para los veraneantes es disfrutar de los beneficios de la costa manteniendo siempre la atención sobre las señales de alerta del propio cuerpo para evitar lesiones de larga duración.


