La seguridad de los cables submarinos de Ceuta y Melilla se sitúa como prioridad estratégica ante amenazas híbridas
Un informe técnico elaborado por el Observatorio de Ceuta y Melilla, división del Instituto de Seguridad y Cultura (ISC), ha alertado sobre la vulnerabilidad de las infraestructuras críticas de conexión que unen las ciudades autónomas con la península ibérica. El documento destaca que los seis cables submarinos encargados de las telecomunicaciones y el suministro energético podrían convertirse en objetivos estratégicos en un contexto de guerra híbrida o zona gris, dada su relevancia sistémica para la soberanía nacional y la estabilidad regional.
La investigación, titulada «Conectividad de Ceuta y Melilla a través de los cables submarinos» y dirigida por el profesor de Relaciones Internacionales Rafael García Pérez, detalla que Ceuta cuenta con cuatro cables digitales operados por Telefónica y Gtd España. A estos se han añadido en 2025 dos nuevas conexiones de alta tensión desarrolladas por Redeia, las cuales integran tecnología de fibra óptica para transmisiones de datos, reforzando el papel de estas ciudades como puentes de comunicación entre el continente europeo y el africano.
El informe institucional vincula la seguridad de estas instalaciones con la reciente Estrategia Nacional de Seguridad Marítima (ENSM), aprobada por el Consejo de Ministros el 19 de marzo de 2024. Este marco estratégico subraya la necesidad de actualizar los mecanismos de defensa frente a riesgos no convencionales, señalando que el sabotaje de cables submarinos permitiría a terceros acceder a redes de comunicaciones o ejecutar ciberataques contra instalaciones críticas anexas, comprometiendo el 99% de la información digital que circula por estas rutas.
Desde el punto de vista geopolítico, el análisis sitúa a Marruecos como el actor principal en este entorno de rivalidad, debido a su posición como frontera física de España con un Estado no perteneciente a la Unión Europea. Los expertos señalan que incidentes de presión fronteriza, como la entrada irregular de personas ocurrida recientemente, se inscriben en una realidad donde la infraestructura física es tan sensible como la seguridad de las fronteras terrestres.
Ante estos escenarios, los operadores de infraestructuras han mantenido una postura de cautela técnica. Telefónica ha comunicado oficialmente que dispone de las capacidades operativas y la redundancia de sistemas necesaria para garantizar la continuidad del servicio ante eventualidades. La compañía ha subrayado que sus procedimientos están diseñados para responder a incidencias técnicas, declinando realizar valoraciones sobre escenarios hipotéticos de conflicto internacional.
Finalmente, el documento coordinado por el Gabinete de la Presidencia del Gobierno insiste en que la protección de estos activos requiere una vigilancia constante y una cooperación estrecha con la comunidad internacional. La estabilidad de las transacciones financieras y el intercambio de información global dependen de la integridad de estos cables, cuya preservación se considera un pilar fundamental para la seguridad nacional en el actual entorno globalizado y digital.


