El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza presenta hasta el 27 de septiembre la exposición «Carmen Laffón. Variaciones», una amplia retrospectiva que analiza la trayectoria de una de las figuras más relevantes del arte español contemporáneo. La muestra reúne un total de 77 obras, entre las que se incluyen óleos, carboncillos y esculturas, estructuradas en nueve secciones que recorren las iconografías más recurrentes de la artista sevillana.
La exhibición propone un análisis de la evolución artística de Laffón, desde sus primeras etapas vinculadas a la intimidad doméstica hasta sus últimas producciones, marcadas por la abstracción y la exploración lumínica. Carmen Laffón, quien fuera la segunda mujer en ingresar como académica de número en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, mantuvo a lo largo de su carrera un interés constante por temas como la infancia, los objetos cotidianos y el paisaje andaluz.
El recorrido se inicia con piezas significativas como «La cuna» y la serie dedicada a la muñeca «Marcelina», elementos que establecen un nexo biográfico con la infancia. Posteriormente, la exposición transita hacia el estudio de los objetos humildes, como armarios, máquinas de coser y canastas, donde la artista experimentó con diversas técnicas y formatos, llegando a integrar la escultura en bronce pintado con el dibujo al carboncillo.
Uno de los núcleos centrales de la muestra es el dedicado al Coto de Doñana. A través de sus vistas de Sanlúcar de Barrameda y el entorno del parque nacional, Laffón profundizó en la búsqueda de la esencia de la luz. En estas obras se observa una transición desde composiciones nítidas de cielos y mares hacia una simplificación de formas que, en sus versiones más recientes, roza la abstracción pura y la emoción cromática.
La etapa final de su producción está representada por las series sobre la cal y la sal, realizadas entre 2017 y 2020. En estos trabajos, la artista se sumergió en el estudio de las salinas de Bonanza y la blancura de los espacios habitables del sur de España. Estos proyectos destacan por su gran formato y por el uso predominante del blanco como suma de todos los colores del espectro visible, cerrando un ciclo creativo que culminó poco antes de su fallecimiento en 2021.
Finalmente, la exposición destaca la instalación «La viña», situada en el hall central del museo. Esta serie, compuesta por paneles de madera y una pieza monumental de bronce pintado con más de 20 cestos de tamaño natural, funciona como un testamento artístico que celebra el entorno cotidiano y natural que rodeaba su taller en Sanlúcar, consolidando su legado como una de las observadoras más sensibles de la luz y el paisaje español.


