La cataplexia: la enfermedad neurológica que afecta a un periodista conocido
Jordi Évole es uno de los presentadores más reconocidos en el ámbito periodístico español. Su programa ha contribuido a que se convierta en una figura prominente en la televisión. Sin embargo, más allá de su fama, existe un aspecto personal poco conocido: su padecimiento de cataplexia, una condición neurológica que afecta su vida diaria.
La cataplexia es una enfermedad caracterizada por una pérdida repentina de tono muscular. Este síntoma puede hacer que la persona afectada caiga al suelo de manera inesperada, lo que representa un desafío significativo en la vida cotidiana.
Características de la cataplexia
Este trastorno neurológico se manifiesta normalmente como respuesta a emociones intensas, siendo la risa uno de los desencadenantes más comunes. Puede afectar a toda la musculatura o incluso a músculos específicos, generando dificultades en el habla o provocando caídas. A pesar de estas crisis, las personas afectadas suelen mantener la conciencia durante los episodios.
Aunque la cataplexia no es considerada una patología grave, puede causar incómodos episodios en situaciones sociales. Esto puede llevar a un aumento del riesgo de caídas y fracturas, especialmente en personas mayores que sufren de esta condición.
Impacto en la vida de Jordi Évole
En 2025, el presentador compartió su diagnóstico público, aumentando la visibilidad de esta enfermedad rara. Se estima que afecta entre 5 y 60 personas por cada 100,000 habitantes. Évole ha utilizado su plataforma para crear conciencia sobre esta dolencia.
El periodista ha comentado sobre cómo la cataplexia interfiere en su trabajo, mencionando que, debido a la enfermedad, su capacidad de concentración está directamente relacionada con la calidad y cantidad de sueño que obtiene. Confiesa que necesita dormir mucho, lo que incluye tomar siestas frecuentes en su jornada laboral.
Diagnóstico y tratamiento
Jordi Évole comparte que comenzó a experimentar síntomas desde los 35 años, aunque no fue hasta siete años después que fue diagnosticado oficialmente. Además de las siestas, el tratamiento puede incluir el uso de ciertos fármacos y apoyo psicológico para manejar la enfermedad.
Con su testimonio, Évole ha ayudado a normalizar un síntoma frecuentemente subdiagnosticado, mostrando cómo la cataplexia puede afectar la vida cotidiana y profesional, convirtiéndose en un ejemplo de perseverancia a pesar de las adversidades que presenta esta enfermedad.


