China y Rusia vetan en el Consejo de Seguridad la reactivación del comité de sanciones contra Irán
NUEVA YORK — China y Rusia han ejercido este jueves su derecho a veto en el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para bloquear una resolución impulsada por Estados Unidos. El texto pretendía reactivar el mandato del Comité 1737, el órgano creado originalmente en 2006 con el objetivo de supervisar el régimen de sanciones impuesto a la República Islámica de Irán por el desarrollo de su programa nuclear.
La propuesta estadounidense buscaba restablecer la vigilancia internacional sobre Teherán bajo el argumento de que la falta de respaldo a la congelación de sanciones el año pasado activaba automáticamente los mecanismos previos al acuerdo nuclear de 2015. Sin embargo, la resolución no prosperó debido a la oposición de dos de los miembros permanentes con derecho a veto, mientras que países como Somalia y Pakistán optaron por la abstención durante la sesión.
La representación permanente de Irán ante las Naciones Unidas celebró el resultado de la votación, agradeciendo a Pekín y Moscú por lo que calificó como «posiciones coherentes» y «acciones decisivas». A través de un comunicado, la misión diplomática iraní sostuvo que el proyecto de resolución estaba «motivado por razones políticas» y representaba un uso indebido de los mecanismos del Consejo de Seguridad por parte de Estados Unidos y sus aliados occidentales.
Desde la perspectiva jurídica de Teherán, el Comité 1737 carece de legitimidad actual. Las autoridades iraníes defienden que la Resolución 2231 de 2015, que dio sustento al Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA), estableció una hoja de ruta con plazos definitivos que expiraron recientemente. Según esta interpretación, todas las restricciones y mecanismos de supervisión nuclear han quedado sin efecto legal, lo que invalidaría cualquier intento de reactivación unilateral.
Por su parte, el presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, manifestó que el veto de Rusia y China reafirma el Estado de derecho frente a lo que describió como un orden unipolar en declive. Qalibaf subrayó la importancia de defender el multilateralismo y señaló que la coacción internacional no beneficia la estabilidad global, validando la postura de sus socios estratégicos en el Consejo.
En contraposición, las delegaciones de Reino Unido, Francia y Estados Unidos argumentaron que el programa nuclear de Irán requiere una vigilancia continua y que el Comité 1737 debe retomar su obligación de rendir cuentas cada 90 días. Las potencias occidentales sostienen que, ante el incumplimiento de ciertos compromisos por parte de Teherán, las resoluciones de 2006 recuperan su vigencia de forma automática para garantizar la transparencia del programa.
Finalmente, los representantes de China y Rusia justificaron su rechazo señalando que fueron los países occidentales quienes incumplieron inicialmente los términos del acuerdo nuclear de 2015. Bajo esta premisa, Pekín y Moscú consideran que cualquier medida que ignore la expiración de las disposiciones de la Resolución 2231 carece de base legal en el marco del Derecho Internacional vigente.


