Juan Marqués reivindica la crítica literaria como un género de libertad creativa y compromiso ético
El doctor en Filología Hispánica y crítico literario Juan Marqués ha definido la reseña de libros como una disciplina con entidad propia dentro de la denominada «literatura secundaria» o «literatura de la literatura». Según el especialista, esta labor no debe entenderse como un mero trámite informativo o promocional, sino como un género del «yo» con amplias posibilidades autobiográficas, donde el crítico debe ejercer una libertad creativa similar a la de un novelista o un poeta, aunque siempre supeditada al texto que analiza.
En su análisis sobre el estado actual de la profesión, Marqués subraya que una buena reseña nunca debe olvidar su naturaleza dependiente: es un «pequeño planeta que gira alrededor de un sol». No obstante, advierte contra la tendencia de ciertos sectores a producir críticas «esterilizadas» e impersonales. Para el experto, la falta de ideas originales y el uso de palabras fetiche sin contenido real anulan la crítica verdadera, convirtiéndola en un apéndice de las campañas de marketing de las editoriales.
La integridad del crítico frente a la industria editorial constituye otro de los pilares de su exposición. Marqués sostiene que el respeto de los editores no se gana mediante la complacencia o el servilismo, sino a través de la severidad argumentada y la honestidad intelectual. En este sentido, critica la figura del reseñista que busca figurar en las promociones de los sellos o que se deja influir por beneficios externos, señalando que la verdadera autoridad emana de la capacidad de ofrecer un juicio independiente, incluso cuando este genera tensiones con el sector comercial.
Asimismo, se destaca la necesidad de mantener una constante «vigilancia lingüística». El autor defiende que el estilo de un crítico debe ser reconocible y alejado de los formularios vacíos. En situaciones de duda interpretativa, Marqués propone aplicar el principio de generosidad —»in dubio, pro reo»—, sugiriendo que es preferible el entusiasmo justificado antes que la agresividad gratuita, ya que la amabilidad suele ser un camino más seguro hacia el acierto crítico.
Finalmente, el especialista insta a los profesionales a tratar cada texto con la máxima consideración, independientemente del volumen de audiencia que se prevea. Bajo esta premisa, la crítica literaria debe ser considerada como una parte fundamental de la obra de un autor y no solo como un trabajo alimenticio. Esta visión institucional de la crítica busca recuperar el prestigio de la disciplina, situándola como un espacio de pensamiento lúcido, original y, sobre todo, honesto ante el lector.


