jueves, septiembre 10, 2026
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Construcción sostenible: innovación para reducir el impacto

La industria de las infraestructuras impulsa la economía circular para mitigar el impacto ambiental de las grandes obras

La integración de criterios de sostenibilidad y economía circular se ha consolidado como un eje estratégico en el desarrollo de los grandes proyectos de infraestructura en España. Mediante la reutilización de recursos hídricos, el reciclaje de materiales de construcción y la implementación de soluciones biotecnológicas para la restauración de suelos, el sector busca reducir la huella ecológica y transformar los residuos de obra en materias primas útiles para el propio ciclo productivo.

José Carlos Martínez, gerente de Calidad, Medio Ambiente e Innovación de Ferrovial, ha señalado recientemente que el avance de la ingeniería civil moderna depende de que la construcción y la preservación ambiental dejen de percibirse como conceptos enfrentados. Según el experto, biólogo y doctor en Medio Ambiente, toda gran infraestructura genera un impacto inevitable, por lo que la gestión técnica debe centrarse en reducir esa huella a su mínima expresión e, incluso, generar balances positivos mediante medidas de compensación ambiental.

Uno de los hitos técnicos destacados en esta estrategia de sostenibilidad tuvo lugar durante la construcción de un túnel en el norte de España. En esta obra, se logró la recuperación y tratamiento de ocho millones de litros de agua procedentes de la perforación de la montaña. Tras ser depurada, esta agua se reutilizó en la fabricación de hormigón, evitando el consumo de recursos de manantiales o pozos. Asimismo, los escombros de hormigón sobrantes fueron triturados y transformados para ser empleados como material de relleno en la misma infraestructura, cerrando el ciclo de aprovechamiento del material.

En el ámbito de la innovación científica, la ejecución del túnel de O Espiño supuso un reto técnico debido a la aparición de materiales con sulfuros, cuya exposición al aire y al agua puede provocar acidificación y contaminación por metales. La solución se articuló a través de «tecnosoles», suelos artificiales diseñados en colaboración con la Universidad de Santiago de Compostela para neutralizar dichos componentes. Este sistema no solo previene la degradación ambiental, sino que permite la incorporación de nutrientes para que la vegetación vuelva a crecer sobre el terreno intervenido.

Más allá de la obra técnica, las medidas de compensación han permitido la recuperación de ecosistemas degradados por causas externas. En la provincia de Lugo, se llevó a cabo la plantación de 31.000 ejemplares de robles y castaños en zonas que habían sido devastadas por incendios forestales. Este proyecto incluyó la retirada de restos quemados y la protección de olivos centenarios en la zona de Quiroga, integrando las necesidades de las comunidades de montes locales con las obligaciones ambientales de la constructora.

El horizonte de la obra pública para las próximas dos décadas apunta a una mejora continua de los procesos de ejecución. El objetivo final de estas políticas de innovación es alcanzar un nivel de integración tal que, una vez finalizada la infraestructura, el impacto sobre el entorno sea mínimo o inexistente, garantizando que el desarrollo económico y la protección de la biodiversidad avancen de forma coordinada.

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