Defensa cifra en 1,1 millones de euros el mantenimiento del submarino S-81 en su primer año de servicio
El Ministerio de Defensa ha destinado un total de 1.102.000 euros al mantenimiento y reparación del submarino S-81 Isaac Peral durante su primer año de operatividad tras ser entregado por Navantia a la Armada en noviembre de 2023. Esta inversión comprende más de 900 tareas técnicas ejecutadas por el Arsenal de Cartagena y la Oficina Técnica de Apoyo al Ciclo de Vida del S-80, destinadas a garantizar la operatividad de la unidad en sus fases iniciales de navegación.
Según los datos facilitados por la Administración tras una solicitud de transparencia, la Armada ha llevado a cabo 27 reparaciones correctivas derivadas de incidencias detectadas durante las misiones en alta mar. No obstante, las autoridades militares subrayan que este tipo de intervenciones imprevistas solo representaron el 3% de las revisiones programadas, una cifra significativamente inferior al 20% previsto inicialmente en las estimaciones técnicas del proyecto.
En cuanto al desarrollo tecnológico del sumergible, el Ministerio de Defensa ha declinado revelar los plazos previstos para la instalación del sistema de propulsión independiente de aire (AIP, por sus siglas en inglés) en el Isaac Peral. El departamento ministerial ha invocado la Ley 24/2011 de contratos de los sectores de la defensa y la seguridad, argumentando que la difusión de dicho cronograma podría comprometer intereses esenciales de la Seguridad Nacional. Actualmente, el S-81 opera con un sistema convencional de motores diésel y esnórquel.
La tecnología AIP, desarrollada por Navantia, permitirá a los futuros submarinos de la clase S-80 prolongar su tiempo de permanencia en inmersión mediante el uso de pilas de combustible alimentadas por hidrógeno y oxígeno líquido. El primer buque de la serie que incorporará este sistema desde su fase de construcción será el S-83 Cosme García, cuya botadura está programada para el año 2028, mientras que el S-82 Narciso Monturiol se encuentra actualmente en periodo de pruebas con vistas a entrar en servicio a finales de este año.
En el ámbito comercial, el programa S-80 aún no ha logrado concretar exportaciones a mercados internacionales. A pesar del respaldo institucional del Gobierno, la propuesta española no fue seleccionada en procesos de licitación recientes en países como India, donde la industria alemana se adjudicó el contrato, así como en los procesos de renovación de flotas de Canadá, Polonia y Países Bajos.
El calendario de la Armada contempla completar la serie con el S-84 Mateo García de los Reyes para el año 2030. Asimismo, las autoridades navales evalúan la viabilidad de expandir el programa con una segunda serie que incluiría las unidades S-85 y S-86. Esta planificación busca consolidar la autonomía estratégica de la industria de defensa española en el diseño y construcción de sumergibles convencionales de alta tecnología.


