Un informe vincula el grueso del desperdicio textil a las marcas de moda rápida tradicionales
La coalición Stop Fast-Fashion ha presentado un estudio técnico que cuestiona el origen del excedente textil en Europa, señalando que el modelo de sobreproducción no es un fenómeno exclusivo de las nuevas plataformas digitales. El informe, basado en el análisis de 2,8 toneladas de ropa recolectada en centros de reciclaje franceses, revela que las firmas tradicionales de moda rápida son responsables de casi la mitad de las prendas que terminan como residuos no reutilizables, superando significativamente el impacto de los nuevos actores del sector denominados «ultra fast fashion».
De acuerdo con los datos obtenidos en 33 centros de clasificación, de las toneladas analizadas, 1,7 resultaron no ser aptas para la reutilización debido a daños estructurales o baja calidad de los materiales. El estudio desglosa que el 49% de estas piezas provienen de marcas consolidadas en el mercado europeo como H&M, Mango y Primark. En contraste, las plataformas asiáticas de reciente expansión, como Temu y Shein, representan actualmente el 5% del volumen total de este desperdicio en las muestras analizadas.
La investigación sostiene que la distinción entre el concepto de «fast fashion» y el de «ultra fast fashion» es artificial en términos de impacto medioambiental. Según la plataforma autora del estudio, las empresas europeas llevan dos décadas implementando procesos de deslocalización de la producción para reducir costes operativos, lo que ha derivado en una saturación de los sistemas de clasificación y reciclaje. El informe destaca que este modelo de negocio satura las infraestructuras de gestión de residuos hasta diez veces más que los competidores de reciente aparición.
En el plano normativo, el estudio analiza la efectividad de la legislación aprobada en Francia en 2024 para regular el impacto ambiental de la industria textil. La coalición advierte que, si la ley se centra exclusivamente en las marcas de «ultra fast fashion», podría dejar fuera de su alcance al 80% del sector. Esta exclusión permitiría que grandes firmas tradicionales continúen con dinámicas de sobreproducción sin enfrentar las mismas restricciones regulatorias que sus competidores más jóvenes.
Para abordar la crisis del desperdicio textil, la plataforma Stop Fast-Fashion propone una regulación integral que abarque a todos los actores de la industria sin distinción por su modelo de distribución. Entre las medidas recomendadas se encuentra la implementación de un sistema financiero de «bonus-malus», diseñado para premiar a las empresas que adopten prácticas de fabricación sostenible y penalizar económicamente a aquellas que fomenten el consumo acelerado y masivo.
Finalmente, el informe aboga por medidas más restrictivas en el ámbito comercial, sugiriendo la prohibición de la publicidad para todas las marcas que operen bajo el modelo de moda rápida. El objetivo de esta propuesta es reducir la presión sobre los recursos naturales y mitigar el ritmo de desecho de prendas, instando a las instituciones a legislar bajo un marco de responsabilidad compartida que priorice la durabilidad y la calidad textil sobre el volumen de ventas.


