Sumar reúne a su dirección para convocar su asamblea general en medio de una profunda fractura interna
El Grupo Coordinador de Movimiento Sumar, el máximo órgano ejecutivo de la formación, mantiene este jueves una reunión telemática clave para determinar el rumbo del partido de cara a su próximo congreso. El objetivo principal del encuentro es aprobar la celebración de una nueva asamblea general el próximo 11 de julio, así como el reglamento y los documentos políticos y organizativos que regirán el cónclave. Sin embargo, la cita se produce en un contexto de máxima tensión interna, marcado por acusaciones cruzadas de acoso laboral, autoritarismo y purgas políticas entre los sectores que se disputan el control de la organización.
La crisis orgánica se precipitó tras la dimisión de la exsecretaria de Organización, Laura Moreno, quien abandonó el cargo con duras críticas hacia la actual coordinadora general, Lara Hernández. En su misiva de despedida, Moreno reveló la existencia de una denuncia interna interpuesta por varios cargos políticos por un presunto trato vejatorio hacia cinco trabajadores. Asimismo, la exdirigente señaló irregularidades en procesos territoriales y denunció haber sido excluida de la toma de decisiones por parte de la actual dirección, lo que ha proyectado una imagen de inestabilidad que algunos sectores internos califican de «caza de brujas».
Desde el entorno de Lara Hernández se rechazan tajantemente estas acusaciones y se enmarcan en una «cacería política» orquestada por sus detractores. Fuentes próximas a la coordinadora general aseguran que ella se encuentra tranquila y a la espera de que los procesos internos aclaren que su proceder con el personal fue el correcto. Estas mismas voces sostienen que las decisiones tomadas desde la renuncia de Yolanda Díaz a la dirección orgánica han sido colegiadas y acusan a la anterior responsable de Organización de haber mantenido una actitud desleal y de haber gestionado de forma irregular el censo en las primarias de la Comunidad Valenciana.
En el sector crítico, por el contrario, se insiste en que Hernández ha ejercido un liderazgo «autoritario» y «obsesivo», orientado a laminar a cualquier voz discrepante dentro de la estructura. Este bloque sostiene que existen situaciones acreditadas que encajarían con actitudes de maltrato profesional. En este escenario de división, la incertidumbre sobre el liderazgo futuro es total: mientras Hernández no ha desvelado si optará a la reelección, otros nombres como el de la portavoz en el Congreso, Verónica Martínez Barbero, aparecen en las quinielas tras manifestar su disposición a lo que el partido decida.
Pese a la convulsión en el núcleo de Movimiento Sumar, los socios de la coalición electoral intentan blindar la estabilidad del grupo parlamentario y de la plataforma política compartida. Representantes de Izquierda Unida, los Comuns y Más Madrid han coincidido en señalar que los problemas internos de Sumar como partido no deben afectar a la hoja de ruta de la izquierda alternativa. Dirigentes como el ministro Pablo Bustinduy o el portavoz de IU, Enrique Santiago, han pedido respeto por los cauces internos y han instado a centrar el debate político en la gestión gubernamental y las necesidades de la ciudadanía.
Finalmente, desde otras fuerzas del bloque de investidura también se han producido reacciones. El portavoz de Esquerra Republicana en el Congreso, Gabriel Rufián, ha apelado a la responsabilidad a través de sus redes sociales, señalando que la mejor manera de «reventar a la derecha» es evitar los conflictos autodestructivos dentro de las fuerzas de izquierda. La reunión de este jueves será determinante para comprobar si Movimiento Sumar logra consensuar una lista de unidad o si el partido se encamina hacia una confrontación abierta en su asamblea de julio.


