El Daesh expande su red de propaganda en castellano con ocho canales activos durante 2025
El grupo terrorista autodenominado Estado Islámico, conocido como Daesh, incrementó durante el año 2025 su infraestructura de comunicación en lengua castellana. Según el informe «Balance del terrorismo en España 2025», elaborado por el Centro Memorial de Víctimas del Terrorismo, la organización utilizó al menos ocho canales distintos para difundir propaganda y amenazas directas contra el territorio nacional. Este aumento refleja una estrategia de diversificación que incluye contenidos específicamente diseñados para audiencias segmentadas, con especial énfasis en jóvenes y mujeres.
El documento técnico destaca la aparición de nuevas productoras, entre las que sobresale Ansar Al-Ándalus (Defensores de Al-Ándalus). Esta plataforma mantuvo una intensa actividad durante el primer semestre del año, emitiendo una treintena de mensajes antes de cesar sus operaciones en junio por causas que aún investigan los servicios de inteligencia. Entre su material gráfico destacó la difusión de vídeos subtitulados sobre los atentados de Barcelona de 2017, adaptando contenidos previos para el público hispanohablante.
Junto a las nuevas apariciones, el informe señala la persistencia de estructuras comunicativas consolidadas. Canales como Mathani, La Voz de Al-Ándalus, Al Khayr Media, Halummu Media, Al Faruk, Al Fursan y Tech Haven constituyen el núcleo de la emisión de amenazas. Estas plataformas recurren con frecuencia a la retórica histórica, utilizando referencias a la «conquista de Al-Ándalus» y recuperando documentos de años anteriores que contienen alusiones directas a los atentados del 11-M en Madrid y los ataques de 2017 en Cataluña.
En el ámbito de la propaganda visual, la productora Al Khayr Media ha reeditado grabaciones de ciudadanos españoles integrados en las filas de la organización, como Abdullah Ahram Pérez. En estos contenidos, se condiciona el cese de las amenazas a la retirada de España de la Coalición Internacional contra el Estado Islámico, organismo en el que España participa desde 2015 bajo el amparo de Naciones Unidas para combatir el terrorismo en Irak y Siria.
Por su parte, la organización Al Qaeda mantiene una presencia menor pero constante en el ecosistema digital español. A través de sus filiales Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) y el Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM), la red terrorista opera dos canales denominados Al-Ándalus y Al Zallaqa. Aunque su volumen de producción es inferior al de Daesh, las autoridades de seguridad mantienen un seguimiento riguroso sobre estas estructuras debido a su capacidad de movilización ideológica.
Las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado subrayan que la reivindicación de Al-Ándalus permanece como un eje central en el discurso de ambas organizaciones. El informe institucional concluye que la profesionalización de la edición y la subtitulación de los contenidos en castellano busca no solo captar nuevos simpatizantes, sino mantener un clima de amenaza latente mediante el uso de plataformas de mensajería instantánea y redes sociales, con Telegram como uno de los principales vectores de distribución.


