Defensa incrementa un 87% la adquisición de test de detección de drogas en las Fuerzas Armadas para 2027
El Ministerio de Defensa ha iniciado los trámites para reforzar significativamente los controles de consumo de sustancias estupefacientes entre el personal de las Fuerzas Armadas. La Inspección General de Sanidad ha publicado una licitación para la compra de 18.700 test de saliva que se utilizarán durante el año 2027, lo que representa un aumento del 87% frente a las 10.000 pruebas licitadas para el presente ejercicio. El contrato, publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE), cuenta con un valor estimado de 308.550 euros, pudiendo alcanzar los 373.345 euros con impuestos incluidos.
Esta adquisición se enmarca en el III Plan General de Prevención de Drogas en las Fuerzas Armadas y tiene como objetivo dotar de equipos de detección rápida al Ejército de Tierra, la Armada, el Ejército del Aire y del Espacio, así como al Órgano Central. Los dispositivos estarán diseñados para su empleo tanto en territorio nacional como en zonas de operaciones, permitiendo realizar cribados en instalaciones militares, controles de seguridad vial y verificaciones directamente en campo o durante ejercicios tácticos.
Los nuevos dispositivos de fluido oral deberán permitir la detección de anfetaminas, cocaína, metanfetaminas, opiáceos, morfina y cannabis. Según las especificaciones técnicas del Centro Militar de Farmacia de la Defensa, los equipos deben ofrecer resultados en un tiempo máximo de tres minutos y contar con una ventana de detección capaz de identificar sustancias consumidas hasta diez horas antes de la prueba. El procedimiento técnico exige que la toma de muestra se realice mediante tres barridos sobre la lengua en menos de cinco segundos, garantizando una sensibilidad mínima del 90%.
Desde el punto de vista institucional, el Ministerio justifica este incremento como una medida para prevenir y reducir los riesgos asociados al consumo de drogas, una conducta que el estamento militar considera incompatible con la operatividad y la seguridad del servicio. Estos test rápidos complementan la vigilancia permanente que realizan las 14 farmacias militares, las cuales procesan anualmente cerca de 90.000 analíticas de orina para el control de sustancias, especialmente entre personal que opera maquinaria sensible o conduce vehículos.
En el ámbito jurídico, la Ley de la Carrera Militar ampara la obligatoriedad de estos reconocimientos psicofísicos para garantizar la aptitud del personal. No obstante, la normativa de Sanidad Militar estipula que un resultado positivo en un test rápido de saliva debe ser validado por una segunda muestra confirmatoria. El Instituto de Toxicología de la Defensa es el órgano encargado de realizar estos análisis de confirmación mediante técnicas acreditadas que permiten detectar un espectro más amplio de sustancias, incluyendo fentanilo, ketamina o LSD.
Las implicaciones disciplinarias por el consumo acreditado de drogas están reguladas por la Ley Orgánica de Régimen Disciplinario de las Fuerzas Armadas. El consumo o la estancia bajo los efectos de sustancias tóxicas en acto de servicio o en instalaciones militares está tipificado como falta grave o muy grave, dependiendo de la reiteración y las circunstancias. Las sanciones previstas pueden oscilar desde el arresto de un mes hasta la resolución del compromiso o la separación definitiva del servicio, lo que implica la pérdida de la condición militar.
Las empresas interesadas en el contrato tienen hasta el 18 de septiembre para presentar sus ofertas. El pliego de condiciones establece que el precio será el factor determinante, suponiendo el 90% de la puntuación total en el proceso de adjudicación. Con esta medida, el departamento que dirige Margarita Robles busca asegurar la disponibilidad de material preventivo hasta finales de 2027, consolidando una tendencia al alza en los mecanismos de supervisión interna de la institución.


