El Ministerio de Defensa ha registrado una tasa de vacantes del 80% en las plazas de Medicina del Cuerpo Militar de Sanidad destinadas a aspirantes con titulación universitaria previa durante la convocatoria de 2025. Según los datos de la Estadística de convocatorias de ingreso y aspirantes, de las 65 plazas ofertadas para esta especialidad técnica, solo se formalizaron 13 nombramientos de alumnos, dejando 52 puestos sin cubrir.
El proceso selectivo para esta modalidad contó inicialmente con 37 aspirantes, de los cuales 30 iniciaron las pruebas. Tras registrarse 13 bajas durante el procedimiento, únicamente 17 personas finalizaron el proceso, resultando en los 13 nombramientos definitivos. Estas cifras contrastan con la vía de acceso a Medicina que no requiere titulación previa, donde se ofertaron 49 plazas y se registraron 51 nombramientos, alcanzando un índice de cobertura del 104,08% al sumar las plazas de ingreso directo y promoción.
La dificultad para captar profesionales titulados se extiende de forma generalizada al conjunto del Cuerpo Militar de Sanidad. En 2025, el Ministerio convocó un total de 97 plazas para las especialidades que exigen formación universitaria —incluyendo Medicina, Farmacia, Veterinaria, Odontología y Psicología—, pero solo se contabilizaron 40 alumnos finalmente. Este resultado sitúa la cobertura global de estas escalas en un 41,24%.
Esta situación coincide con el último informe del Observatorio de la Vida Militar, órgano consultivo adscrito a las Cortes Generales, que califica de «crónico» el déficit de personal en las Fuerzas Armadas. Según el organismo, España cuenta actualmente con 116.739 militares en servicio activo, lo que supone una carencia de entre 13.000 y 23.000 efectivos respecto al máximo legal establecido por el Artículo 16 de la Ley de la Carrera Militar, que fija el límite entre 130.000 y 140.000 profesionales.
El Observatorio advierte en su análisis de 2024 que la evolución de los efectivos en activo muestra una tendencia «claramente decreciente» desde el año 2010, acumulando una pérdida neta de 13.300 militares profesionales. El informe señala que el debate estratégico actual se centra en la modernización de sistemas de armas y medios materiales, pero lamenta que no se aplique el mismo énfasis en la gestión, número y preparación del personal que debe operar dichos sistemas.
Entre las causas identificadas por el órgano consultivo para explicar el desinterés por la carrera militar y la promoción interna destacan las retribuciones percibidas y los problemas derivados de la movilidad geográfica. Además, el informe subraya que la implementación de medidas de conciliación no ha venido acompañada de un incremento proporcional de la plantilla, lo que tensiona la operatividad de las unidades.
En cuanto al reclutamiento general, aunque la oferta de plazas para las Fuerzas Armadas aumentó un 18% en el último ejercicio, pasando de 6.826 a 8.062 vacantes, el número de solicitudes no ha crecido al mismo ritmo. La ratio de solicitantes por plaza ha descendido a 4,20, una cifra significativamente inferior a la registrada en 2022, cuando se situaba en 8,60 aspirantes por puesto, y lejos de los máximos de 2013, cuando se alcanzaron los 28 candidatos por vacante.
Finalmente, el informe recoge una ligera mejora en la presencia de la mujer en la institución. El año 2024 cerró con un incremento de 119 mujeres, situando la ratio de representación femenina en el 13,1%. Este dato posiciona a las Fuerzas Armadas españolas ligeramente por encima de la media de los países integrantes de la OTAN, que se sitúa en el 12,73%.


