miércoles, septiembre 2, 2026
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Desigual indigna a Barcelona con su polémico vídeo viral

Polémica en Barcelona: Desigual retira su última campaña tras las críticas por banalizar los problemas de la ciudad

La firma de moda catalana Desigual ha procedido a la retirada de su última campaña publicitaria tras la intensa polémica generada en redes sociales y la opinión pública barcelonesa. La pieza audiovisual, diseñada para promocionar una colaboración con la marca berlinesa Ottolinger, utilizaba el sarcasmo y la ironía para retratar la denominada «Cara B» de Barcelona, abordando cuestiones sensibles como la inseguridad, la masificación turística y el encarecimiento del coste de vida.

El vídeo, que ya ha sido eliminado de los perfiles oficiales de la compañía, presentaba a una modelo recorriendo puntos emblemáticos de la capital catalana mientras ironizaba sobre situaciones cotidianas. Entre las escenas que han suscitado mayor rechazo destaca un intento de robo simulado en el que la protagonista se ríe de un carterista asegurando que «todo el mundo quiere nuestros bolsos», así como un café con hielo facturado a 9,50 euros y atascos de tráfico descritos como situaciones «salvajes».

Reacción social y críticas por la gestión del marketing

La respuesta de los ciudadanos y usuarios de plataformas digitales ha sido mayoritariamente negativa. Los críticos acusan a la empresa de convertir en un recurso de marketing problemas estructurales que afectan gravemente a la calidad de vida de los residentes. El lema «Nuestra lucha no es vuestro marketing» ha resumido el sentir de una parte de la población que considera desacertado el uso de la gentrificación y la delincuencia como elementos de promoción de una colección de moda de lujo experimental.

La controversia adquiere una dimensión institucional dado que Desigual no es una marca ajena al territorio, sino una empresa nacida en Barcelona en los años ochenta. Su identidad corporativa ha estado históricamente ligada a los valores de la ciudad, lo que ha provocado que el enfoque de la campaña sea percibido por algunos sectores como una desconexión con su comunidad de origen.

Contexto económico y estrategia de reposicionamiento

Este movimiento publicitario se enmarca en un proceso de transformación profunda de la compañía liderada por Thomas Meyer. Tras alcanzar su techo de facturación en 2014 con 963,4 millones de euros, la firma ha experimentado una contracción en sus ventas, situándose en 332 millones de euros en el último ejercicio reportado. Esta caída del 65% en una década ha impulsado a la marca a buscar un rejuvenecimiento de su imagen para conectar con nuevas audiencias y elevar su posicionamiento en el sector.

En términos comparativos, el desempeño de Desigual contrasta con el de otros competidores de origen barcelonés como Mango, que cerró el último año con una facturación récord de 3.339 millones de euros. La actual estrategia de Desigual apuesta por la provocación y las colaboraciones con firmas de vanguardia como Ottolinger para recuperar relevancia en un mercado dominado por los grandes grupos de distribución como Inditex.

Antecedentes en la comunicación de la marca

No es la primera vez que Desigual recurre a la irreverencia para captar la atención del público. Iniciativas previas como «Entra desnudo, sal vestido» o campañas que recurrían a la autoparodia con frases como «Nunca pensé que me pondría algo de Desigual» han formado parte de su ADN comunicativo. Sin embargo, en esta ocasión, la delgada línea entre el humor y la banalización de los conflictos urbanos parece haber sido el detonante del rechazo social.

Por el momento, la compañía no ha emitido un comunicado oficial detallando las razones de la retirada del vídeo más allá de la reacción ante las críticas. El caso queda como un ejemplo de los riesgos reputacionales que asumen las marcas al intentar capitalizar descontentos sociales reales en sus estrategias de comunicación digital.

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