La deuda pública mundial alcanzará el 100% del PIB en 2029 mientras España reduce su ratio
La deuda pública global mantendrá una tendencia alcista durante los próximos años y se situará en el 100% del Producto Interior Bruto (PIB) para 2029, según las últimas proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI). Este nivel de endeudamiento no se registraba desde el término de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, el organismo multilateral destaca que España se desmarcará de esta tendencia, logrando reducir su deuda pública por debajo del umbral del 100% del PIB este mismo año, situándose en el 98,2%.
En su reciente informe «Monitor Fiscal», el FMI advierte que, a pesar de la resiliencia mostrada por la economía global, la situación fiscal general se ha deteriorado. En 2025, la deuda pública mundial alcanzó el 93,9% del PIB, con un déficit presupuestario global del 5%. Los técnicos de la institución subrayan que los niveles de endeudamiento permanecen, en muchos casos, por encima de los máximos registrados durante la crisis sanitaria del covid-19, agravados por un incremento drástico en los pagos de intereses, que han pasado del 2% al 3% del PIB mundial en apenas cuatro años.
Riesgos estructurales y geopolíticos
El organismo identifica varios factores que reducen el margen de maniobra de los gobiernos para estabilizar sus finanzas. Entre ellos destacan las presiones proteccionistas y la fragmentación geoeconómica, que impulsan el uso de subsidios industriales con resultados inciertos sobre la productividad. Asimismo, la inestabilidad interna y el malestar social se asocian con menores tasas de crecimiento y mayores déficits primarios, lo que dificulta la aplicación de reformas fiscales.
A este escenario se suma la incertidumbre derivada del conflicto en Oriente Próximo, que amenaza con elevar los precios de la energía y las materias primas, fortaleciendo el dólar y encareciendo los tipos de interés globales. Según el FMI, estas dinámicas afectan especialmente a las economías emergentes, reduciendo el espacio para un ajuste fiscal ordenado y exigiendo medidas de consolidación concretas en lugar de objetivos genéricos a medio plazo.
Situación de las grandes potencias: EE. UU. y China
El informe pone el foco en las dos mayores economías del mundo por su falta de planes de consolidación. En el caso de Estados Unidos, se prevé un déficit de entre el 7% y el 8% del PIB, lo que proyecta una deuda del 142% para 2031. El FMI califica de «ineludible» la estabilización de su trayectoria fiscal, sugiriendo ajustes tanto en los ingresos como en el gasto, incluyendo programas de prestaciones sociales.
Por su parte, China mantiene una expansión fiscal destinada a sostener la demanda interna frente a presiones deflacionarias. Este desequilibrio ha elevado su déficit a casi el 8% del PIB, y se estima que su deuda pública escale hasta el 127% para el año 2031. Ambas trayectorias suponen una presión adicional para el sistema financiero internacional debido al peso específico de ambos países en el mercado de deuda.
España como excepción en la Eurozona
España se posiciona, junto a Japón y Canadá, como una de las economías avanzadas donde más se reducirá la ratio de deuda sobre el PIB en el horizonte proyectado hasta 2031. Tras bajar del 100% este año, el FMI estima una reducción gradual hasta alcanzar el 90,4% al final del periodo, lo que representaría el nivel más bajo desde 2012. En cuanto al déficit, la institución prevé que España baje al 2,1% en 2026, lo que supondría su mejor registro desde el año 2007.
Finalmente, las proyecciones sitúan a España con un déficit inferior al promedio de la zona euro, que oscilará entre el 3,3% y el 3% durante los próximos años. Mientras que otras potencias europeas como Francia (con un déficit del 4,9% este año) o Alemania (con un 3,8% en 2026) muestran mayores desequilibrios presupuestarios, el FMI menciona positivamente las reformas de eficiencia específicas en España, como la digitalización de la administración pública, como herramientas para crear margen fiscal con menores costes sociales.


