La actividad literaria y empresarial del embajador en India suscita controversia en el Ministerio de Exteriores
El embajador de España en India, Juan Antonio March, se encuentra bajo el foco de atención tras trascender la promoción de su obra literaria en el país asiático y el desarrollo de actividades empresariales vinculadas a su entorno familiar. Según fuentes diplomáticas, March ha compaginado su labor institucional en Nueva Delhi con la presentación de libros publicados en inglés, lo que ha generado interrogantes sobre el uso de recursos públicos y el cumplimiento de la normativa de incompatibilidades del personal al servicio de las Administraciones Públicas.
Desde su nombramiento en septiembre de 2024, el diplomático ha promocionado activamente dos obras: «The Great Reset» y la traducción al inglés de «Momentum: En el umbral del nuevo mundo». Aunque la Ley 53/1984 permite a los funcionarios públicos el cobro de derechos de autor, el ejercicio de esta actividad requiere la autorización previa del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación (MAEC). En este contexto, se han detectado al menos tres eventos culturales en ciudades como Jaipur, Mangalore y Sonipat donde el embajador habría participado en calidad de autor.
La controversia se ha intensificado ante la sospecha de que March haya solicitado comisiones de servicio para asistir a foros literarios, como el Festival de Jaipur, presentándose bajo su cargo oficial. Fuentes internas del servicio exterior señalan que el uso de fondos públicos para la promoción de intereses privados o literarios personales podría ser objeto de cuestionamiento administrativo, especialmente si dichos actos se realizan dentro del horario laboral y con la logística de la legación diplomática.
A esta situación se suma la actividad de su hija, Milena March Franzi, quien dispone de un pasaporte diplomático expedido por el Ministerio. De acuerdo con informaciones publicadas, March Franzi habría utilizado su condición y los recursos de la embajada —incluyendo vehículos oficiales y la propia residencia— para facilitar encuentros empresariales y realizar labores de consultoría de marca en instituciones locales, como la Escuela de Cine de la Academia Asiática de Película y Televisión. Veteranos del cuerpo diplomático han advertido sobre el riesgo de que estas prácticas deriven en conflictos de interés similares a precedentes judiciales recientes en otras embajadas españolas.
Asimismo, la gestión cultural de la embajada ha sido señalada por la contratación de la mezzosoprano Huiling Zhu para diversos conciertos en territorio indio. Según los reportes, la legación española habría abonado facturas por valor de 18.000 euros en 2023, mientras que para el presente ejercicio se habrían comprometido otros 14.000 euros a través de patrocinios externos y el gobierno regional de Rajastán. Se da la circunstancia de que algunas de estas actuaciones coincidieron con fechas de índole personal del embajador y se habrían organizado sin el conocimiento detallado de la sede central del Ministerio en Madrid.
La trayectoria de Juan Antonio March en India ya comenzó con dificultades diplomáticas. El Gobierno de Nueva Delhi demoró seis meses la concesión del plácet, un plazo inusualmente largo que fue interpretado como un gesto de malestar por parte de las autoridades indias. March, que estuvo una década en situación de excedencia tras una salida polémica de la embajada en Rusia en 2011, también estuvo vinculado a la gestión de la Fundación Onuart y la construcción de la cúpula de Miquel Barceló en la sede de la ONU en Ginebra, proyecto que acumuló notables sobrecostes en su ejecución.
Por el momento, el Ministerio de Asuntos Exteriores no ha emitido un comunicado oficial sobre posibles medidas disciplinarias o investigaciones internas en torno a la actuación del embajador March en Nueva Delhi, en un año marcado por la celebración del 70 aniversario de las relaciones diplomáticas entre España e India.


