Esmir Bajraktarevic: El regreso simbólico de Bosnia y Herzegovina a la Copa del Mundo 2026
La selección nacional de Bosnia y Herzegovina ha asegurado su participación en el Mundial de 2026 tras una histórica tanda de penaltis frente a Italia, consolidando su regreso a la máxima cita futbolística doce años después de su debut en Brasil 2014. El protagonista central de esta clasificación es Esmir Bajraktarevic, extremo del PSV Eindhoven, quien convirtió el lanzamiento decisivo en la ciudad de Zenica, cerrando así un ciclo de identidad y pertenencia que vincula la historia migratoria de su familia con el éxito deportivo del país balcánico.
Nacido en Appleton, Wisconsin, en el año 2005, Bajraktarevic representa la historia de la diáspora bosnia en Estados Unidos. Sus padres emigraron durante el conflicto bélico de los años noventa, huyendo de eventos trágicos como la masacre de Srebrenica en 1995. A pesar de haberse formado académicamente y deportivamente en territorio norteamericano, pasando por instituciones como el Chicago Fire y el New England Revolution de la Major League Soccer (MLS), el jugador optó por representar a la nación de sus raíces tras obtener la aprobación de la FIFA para el cambio de federación en agosto de 2024.
La trayectoria internacional de Bajraktarevic incluyó inicialmente participaciones con las categorías juveniles de Estados Unidos e incluso un debut con la selección absoluta dirigida por Gregg Berhalter en un encuentro amistoso ante Eslovenia. Sin embargo, su decisión definitiva de integrarse al proyecto liderado por Sergej Barbarez ha sido determinante para el conjunto bosnio. Durante la fase de clasificación, el extremo derecho fue galardonado por los aficionados con el premio al mejor gol de los clasificatorios europeos tras su anotación frente a Rumanía.
Desde una perspectiva institucional y técnica, la presencia de Bajraktarevic en la lista definitiva para 2026 supone un relevo generacional necesario para el fútbol bosnio. El joven de 21 años compartirá vestuario con figuras consagradas como Edin Dzeko, máximo referente histórico de la selección, en una transición que busca equilibrar la experiencia de los veteranos con el dinamismo de los nuevos talentos formados en ligas internacionales. Su reciente traspaso al PSV Eindhoven subraya su crecimiento en el fútbol de élite europeo.
El Mundial de 2026, que se celebrará conjuntamente en Estados Unidos, México y Canadá, tendrá una carga simbólica añadida para el futbolista. Bosnia y Herzegovina iniciará su andadura en el torneo enfrentándose a Canadá en la ciudad de Toronto. Para Bajraktarevic, la competición representa la oportunidad de competir en el país donde nació y donde su familia encontró refugio, pero defendiendo los colores de la nación que ha mantenido presente a través del idioma y la cultura durante su crianza en Norteamérica.
Con esta clasificación, la Federación de Fútbol de Bosnia y Herzegovina busca consolidar un proyecto a largo plazo que permita al país mantener una presencia regular en torneos internacionales. El impacto de Bajraktarevic no solo se mide en lo deportivo por su capacidad de desequilibrio y precisión en momentos críticos, sino también en lo social, al personificar la integración de la diáspora en el tejido nacional del país balcánico.


