España se consolida como el segundo país de la Unión Europea con la mayor proporción de población con un nivel educativo bajo, según los datos correspondientes a 2025 publicados por Eurostat. Con un 38,4% de los ciudadanos de entre 25 y 74 años en esta situación, la cifra española se sitúa muy por encima de la media comunitaria, que se fija en el 21,2%. Únicamente Malta presenta registros superiores, mientras que Italia y Portugal completan el grupo de naciones con mayores carencias formativas.
En lo relativo a la formación de nivel medio, que comprende el Bachillerato y los ciclos formativos de grado medio, el sistema educativo español presenta una de las tasas más reducidas del bloque. Con un ratio inferior al 30%, España se ubica a la cola de la Unión junto a Portugal y Luxemburgo, distanciándose del promedio europeo del 44,4%. Este escenario contrasta con los datos de países como Eslovaquia y Chequia, donde más del 65% de la población cuenta con este nivel de cualificación.
El informe de la oficina estadística europea subraya una tendencia al alza en la cualificación superior a nivel global durante la última década. Entre 2015 y 2025, la tasa de personas con estudios universitarios o equivalentes en la UE ascendió del 26,7% al 34,3%. En este contexto, España y Portugal han destacado por registrar los mayores incrementos en la población con educación secundaria superior, con aumentos de 11,9 y 12,7 puntos porcentuales respectivamente, lo que indica un proceso de mejora en la base formativa de las nuevas generaciones.
La brecha generacional resulta determinante en la configuración del mercado laboral europeo. En 2025, el 83,4% de los ciudadanos de entre 25 y 54 años había alcanzado al menos el nivel de secundaria superior, frente al 71,7% del grupo de mayor edad (55 a 74 años). Asimismo, la probabilidad de poseer un bajo nivel educativo es significativamente menor entre los jóvenes, con un 16,6% frente al 28,3% registrado en los tramos de edad más avanzados, consolidando el relevo generacional como un motor de cualificación.
Por último, el análisis por sexos revela que las mujeres han superado con antelación los objetivos fijados por la Unión Europea para el año 2030. Mientras que la resolución de 2021 establecía alcanzar el 45% de titulados superiores entre los 25 y 34 años, el colectivo femenino ya alcanzó el 50,6% el pasado año, frente al 39,3% de los hombres. En España, esta diferencia de género en la formación es especialmente notable, situándose entre los países donde la brecha a favor de las mujeres es más acusada, con una distancia superior a los 8,8 puntos porcentuales.


