Nigel Farage y el unionismo norirlandés rechazan las declaraciones de Donald Trump a favor de la reunificación de Irlanda
El líder de Reform UK, Nigel Farage, y los principales representantes de los partidos unionistas de Irlanda del Norte han manifestado su firme desacuerdo con las recientes declaraciones del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en las que expresaba su apoyo a la unificación de la isla de Irlanda. Los dirigentes británicos y norirlandeses han coincidido en señalar que el futuro constitucional de la región reside exclusivamente en la voluntad de su ciudadanía, apelando al marco legal vigente.
Nigel Farage, aliado histórico de Trump en el ámbito internacional, utilizó sus redes sociales para desmarcarse de la postura del mandatario estadounidense. Farage calificó a Irlanda del Norte como una «parte orgullosa e integral del Reino Unido» y aseguró que la población local no tiene interés en la celebración de un referéndum ni en la integración con la República de Irlanda. «Estoy en desacuerdo con el presidente Trump», sentenció el dirigente de Reform UK.
Desde el ámbito institucional de Irlanda del Norte, el líder del Partido Unionista Democrático (DUP), Gavin Robinson, subrayó que el destino de la región no será determinado por declaraciones externas provenientes de capitales como Londres, Dublín o Washington. Robinson incidió en que la pertenencia al Reino Unido es el resultado de un «acuerdo democrático» de sus habitantes, recordando que los procesos electorales y la soberanía popular son los únicos mecanismos válidos para cualquier cambio de estatus.
Por su parte, Jon Burrows, líder del Partido Unionista del Ulster (UUP), recordó la vigencia del «principio de consentimiento», el cual constituye la base jurídica del Acuerdo de Belfast. Burrows admitió que cualquier persona tiene derecho a expresar su punto de vista, pero recalcó que la ley supedita cualquier modificación constitucional a la decisión de los norirlandeses. En una postura más crítica, Jim Allister, líder de Voz Unionista Tradicional (TUV), denunció lo que considera una «intromisión» de Trump en asuntos internos, asegurando que Irlanda del Norte no debe ser utilizada como un peón en las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y el Reino Unido.
La polémica se originó tras la visita de Donald Trump a Dublín, donde el presidente estadounidense declaró que le «encantaría» ver una unificación de la isla, calificando dicha posibilidad como algo «fantástico». A pesar de su entusiasmo por la reunificación, Trump reconoció durante su intervención que el Reino Unido tendría una participación necesaria en cualquier proceso de esta índole, dadas las relaciones históricas y legales actuales.
Estas declaraciones de Trump suponen un punto de fricción con los sectores más conservadores y unionistas del espectro político británico, quienes tradicionalmente han visto en el mandatario republicano a un aliado en la defensa de la soberanía nacional tras el proceso del Brexit.


