Felipe González vaticina una crisis en el sector tecnológico y de inteligencia artificial antes de fin de año
El expresidente del Gobierno, Felipe González, ha advertido sobre la posibilidad de una inminente crisis económica que afectaría especialmente a las empresas tecnológicas vinculadas a la inteligencia artificial (IA). Durante su intervención en el ‘Encuentro de Líderes: Liderazgo y visión global’, organizado por el Círculo Empresarial de Málaga, el exjefe del Ejecutivo situó este escenario de inestabilidad en un horizonte temporal cercano, señalando que podría materializarse antes de que concluya el presente año.
González fundamentó su pronóstico en el actual contexto de «incertidumbre» geopolítica global, el cual atribuyó a la influencia de líderes internacionales como Vladímir Putin o Donald Trump. Según el exmandatario, este entorno de inestabilidad dificulta el emprendimiento y el desarrollo de proyectos empresariales con una visión de largo plazo, lo que aumenta las probabilidades de una recesión en el ámbito de la innovación tecnológica.
En su análisis, el expresidente alertó de que una caída en el sector tecnológico podría desencadenar un efecto de arrastre sobre otras áreas de la economía, provocando una corrección severa en los mercados financieros. «Los mercados van a darse un batacazo», afirmó González, incidiendo en que la gravedad de la situación actual a nivel global compromete la estabilidad de los proyectos corporativos.
Asimismo, el exlíder socialista vinculó la crisis sectorial con la interferencia de la política en el comportamiento de las grandes corporaciones. En este sentido, empleó el término «rebelión de los siervos» para describir una posible reacción frente a lo que definió como liderazgos políticos de corte autoritario. González matizó que esta dinámica surge cuando el poder político intenta ejercer un control excesivo sobre las estructuras económicas y sociales.
Como medida para hacer frente a estos desafíos, el expresidente instó a realizar un replanteamiento profundo de la productividad y la competitividad del sistema económico. Además de las reformas estructurales, González subrayó la necesidad de garantizar una redistribución de la riqueza más equitativa, con el fin de proteger a las clases medias y bajas de fenómenos como la inflación persistente y las dificultades crecientes en el acceso a la vivienda.
La intervención concluyó con un llamamiento a la prudencia ante los riesgos de recesión, insistiendo en que el fortalecimiento de la cohesión social es una herramienta indispensable para navegar el actual escenario de volatilidad internacional.


