Marruecos se posiciona como favorito para albergar la final del Mundial 2030 ante la pérdida de influencia de España
La ciudad de Casablanca se ha consolidado como la principal candidata para albergar la final del Mundial de fútbol de 2030, desplazando las opciones iniciales de los estadios Santiago Bernabéu y Camp Nou. Según fuentes diplomáticas y de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), la campaña de influencia desplegada por Marruecos ante la FIFA ha surtido efecto, reduciendo significativamente las posibilidades de que el encuentro definitivo se dispute en suelo español.
Ante este escenario, el Gobierno de España ha activado un plan de contingencia que consiste en apostar de manera exclusiva por el nuevo Camp Nou como sede de la final. La estrategia de la administración de Pedro Sánchez busca contrarrestar la propuesta económica marroquí mediante el aforo de 105.000 espectadores del estadio barcelonés. Este margen de capacidad permitiría reducir la diferencia en la recaudación por venta de entradas frente al proyecto del estadio Hassan II en Casablanca, que cuenta con un importante respaldo de fondos de inversión del Golfo Pérsico y constructoras estadounidenses.
En el seno de la RFEF existe un creciente pesimismo respecto a la decisión final del Consejo de la FIFA. Fuentes internas de la federación señalan que la situación actual es consecuencia de decisiones estratégicas previas, calificadas de errores técnicos. Se critica que durante la elaboración del «Bid Book» o libro de candidatura, la directiva interina no blindó la celebración de la final en España, permitiendo que la puerta quedara abierta a las pretensiones de Rabat.
Marruecos ha tejido una red de apoyos internacionales que incluye a las confederaciones de África y Asia, además de contar con la interlocución directa con altos cargos de la FIFA. La ofensiva diplomática marroquí ha contado con la participación activa de su embajador en Estados Unidos y del presidente de su federación de fútbol, quienes han asegurado votos clave en el Consejo de la FIFA, organismo donde España carece actualmente de representación directa.
El proyecto marroquí se apoya no solo en la infraestructura deportiva, sino en un macrodesarrollo urbanístico en los alrededores de Casablanca. Esta propuesta financiera ha resultado atractiva para la FIFA, mientras que en los círculos deportivos españoles se lamenta una presunta falta de acción diplomática decidida por parte del Ejecutivo para defender las sedes de Madrid o Barcelona frente al empuje del país vecino.
El Mundial 2030, que originalmente se presentó como una candidatura ibérica, ya ha cedido los partidos inaugurales a Uruguay, Paraguay y Argentina. De confirmarse la elección de Casablanca para la final, España perdería el evento más emblemático del torneo, conservando únicamente un papel organizador compartido sin el protagonismo de la cita de clausura, a pesar de contar con estadios de élite mundial ya operativos o en fase final de remodelación.


