martes, agosto 11, 2026
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Fouzi Lekjaa: de jefe del fútbol a primer ministro de Marruecos

Marruecos posiciona a Fouzi Lekjaa como posible primer ministro ante el horizonte del Mundial 2030

El Reino de Marruecos ha iniciado un proceso de reconfiguración política que sitúa a Fouzi Lekjaa, actual ministro delegado de Presupuesto y presidente de la Federación Real Marroquí de Fútbol (FRMF), como el principal aspirante a ocupar la jefatura del Gobierno tras las elecciones legislativas del próximo 23 de septiembre. Este movimiento estratégico busca consolidar la posición del país magrebí en la organización del Mundial de Fútbol 2030, con el objetivo de disputar a España la sede de la gran final mediante la construcción del nuevo estadio de Casablanca.

La posible designación de Lekjaa supondría el relevo de Aziz Akhannouch, actual primer ministro y líder de la Reagrupación Nacional de los Independientes (RNI). Akhannouch, cuya formación venció en los comicios de 2022, ha visto debilitada su posición política en las últimas semanas, coincidiendo con la crisis migratoria en Ceuta. El actual jefe del Ejecutivo ya ha comunicado que no concurrirá como candidato en la cita electoral de septiembre, lo que ha acelerado la búsqueda de un sucesor con un perfil capaz de gestionar los grandes proyectos nacionales.

Para formalizar su salto a la primera línea política, Lekjaa se afilió a finales de julio al Partido de la Autenticidad y la Modernidad (PAM), una formación de corte reformista y laica vinculada históricamente al entorno de la Casa Real marroquí. Aunque el PAM cuenta con sus propios órganos de dirección, la Constitución de Marruecos, en su artículo 47, otorga al monarca la facultad de elegir al jefe de Gobierno de entre las filas del partido ganador, sin que sea estrictamente necesario que este ocupe el cargo de secretario general de la formación.

La proyección de Lekjaa se fundamenta en su perfil tecnócrata y su éxito en la diplomacia deportiva. Según medios próximos al Palacio Real, su figura encarna una «cultura de resultados» necesaria para los objetivos soberanos de Marruecos. Entre estos destaca la ofensiva diplomática para que el Estadio de Casablanca, proyectado para ser el más grande del mundo, albergue la final del Mundial 2030. Los informes internos sugieren que el país alauí ha presentado ante la FIFA una propuesta que garantiza una rentabilidad superior a la de sedes españolas como el Santiago Bernabéu.

El contexto político marroquí se define por la influencia del «Majzén», el entramado de poder que rodea a la monarquía y que controla los denominados ministerios de soberanía, como Interior, Exteriores y Defensa. En este marco, la sustitución de Akhannouch se interpreta como un ajuste en la administración civil para alinear la gestión gubernamental con las prioridades estratégicas del Rey Mohamed VI, en un momento de tensión diplomática con España por la gestión de las fronteras terrestres.

Por su parte, el resto del arco parlamentario marroquí muestra tendencias diversas. Mientras el conservador Partido Istiqlal mantiene sus apoyos, el Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD), de orientación islamista moderada, experimenta una ligera recuperación en los sondeos, aunque insuficiente para disputar el liderazgo al PAM o al RNI. La irrupción oficial de Lekjaa en la campaña electoral se espera en las próximas semanas, una vez se formalicen las candidaturas definitivas ante el Ministerio del Interior.

La comunidad internacional y, de manera específica, las autoridades deportivas españolas, siguen con atención este relevo en la cúpula del poder marroquí. La consolidación de Lekjaa como hombre fuerte del Gobierno no solo redefiniría la política económica del país, sino que otorgaría un rango institucional máximo a la candidatura marroquí para los eventos deportivos internacionales de la próxima década.

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