Francia registra 779 detenciones en una nueva jornada de movilizaciones sociales
Las autoridades francesas informaron este domingo de la detención de 779 personas en todo el territorio nacional tras la jornada de protestas sociales celebrada el sábado. Según el balance oficial del Ministerio del Interior, las movilizaciones, denominadas como el «tercer acto» de las protestas, congregaron a unos 320.000 manifestantes en 291 concentraciones, en una jornada marcada por un despliegue de seguridad que incluyó 40.000 controles preventivos.
Las cifras de asistencia presentan discrepancias entre las fuentes oficiales y los organizadores. Mientras que el Gobierno contabilizó 70.000 asistentes en París, los colectivos convocantes elevaron la cifra global a 500.000 manifestantes en todo el país. Los datos oficiales muestran una tendencia a la baja en la participación respecto a jornadas anteriores, como la del 17 de octubre, donde se registraron 550.000 personas, y la del 24 de octubre, que contó con 410.000 asistentes.
En el ámbito de la seguridad, la Fiscalía de París ha iniciado una investigación por «intento de homicidio contra personas con autoridad pública». Esta medida responde al lanzamiento de un cóctel molotov contra agentes de policía al finalizar la marcha en la capital, incidente que resultó en un agente herido. Pese a este suceso, el Ministerio del Interior destacó que no se registraron otros incidentes de gravedad excepcional durante la noche.
La protesta ha aglutinado diversos sectores sociales con demandas heterogéneas. Los estudiantes de secundaria encabezaron parte de las movilizaciones para exigir la abolición de «Parcoursup», la actual reforma del circuito de acceso escolar. A ellos se sumaron los denominados «chalecos amarillos» y diversas organizaciones sindicales, quienes manifestaron su rechazo al incremento del coste de la vida y a la violencia policial.
Esta jornada de movilización sirve de antesala para la huelga general convocada para el próximo 5 de noviembre. Los sindicatos participantes han reafirmado su intención de mantener la presión social sobre el Ejecutivo francés, vinculando las protestas actuales con una agenda de reivindicaciones económicas y sociales que afecta a múltiples sectores productivos del país.


