Figuras de la escena mediática nacional impulsan la visibilidad de la gastronomía tradicional en Gran Canaria
El núcleo marinero de El Pajar de Santa Águeda, ubicado en el municipio grancanario de Mogán, se ha convertido este último fin de semana festivo en un punto de convergencia para destacadas personalidades de la comunicación y el entretenimiento nacional. El músico Marcos Martínez, conocido como Grison, y la creadora de contenido Anabel Pantoja han coincidido en el emblemático Bar Playa El Boya, un establecimiento que representa la esencia de la cocina de litoral y que destaca por su resistencia a la masificación turística de la zona sur de la isla.
La visita de los dos rostros televisivos se produjo durante la jornada del domingo, aprovechando el puente festivo nacional. Según ha quedado registrado en sus plataformas digitales, ambos optaron por este enclave histórico, situado en la frontera entre San Bartolomé de Tirajana y Mogán, para disfrutar de la oferta culinaria canaria. Mientras que el colaborador del programa «La Revuelta» acudió en el marco de una escapada familiar, Pantoja lo hizo como parte de su rutina habitual en la isla, donde mantiene su residencia principal desde hace cinco años.
El Bar Playa El Boya es una institución familiar cuya trayectoria se remonta a mediados del siglo XX. Lo que comenzó como una pequeña taberna destinada a dar cobijo y alimento a los marineros que faenaban en el litoral sur, ha evolucionado hasta ser uno de los restaurantes más concurridos de Gran Canaria. Su singularidad reside en su ubicación, directamente sobre la arena de la bahía y adyacente a la histórica fábrica de cemento de la zona, un contraste industrial y marinero que ha preservado el entorno de las grandes promociones urbanísticas de la denominada «Milla de Oro» turística.
Desde el punto de vista gastronómico, el establecimiento se rige por una filosofía de mínima intervención y apuesta por el producto de proximidad. La carta se fundamenta en el pescado fresco del día, como la vieja, la sama o el cherne, suministrado por las cofradías locales. Complementan la oferta platos representativos del recetario insular como las papas arrugadas con mojo, el gofio escaldado y las ensaladas de tomates de la tierra. Este modelo de negocio ha mantenido históricamente una política de precios competitivos y raciones generosas, favoreciendo la democratización del acceso al producto marino de calidad.
La vinculación de estas figuras públicas con la localidad de Arguineguín refuerza el posicionamiento de este sector de la costa grancanaria como un refugio de autenticidad. Especialmente significativa es la situación de Anabel Pantoja, quien tras establecerse en la zona en 2019, decidió consolidar su arraigo mediante la adquisición y reforma integral de una vivienda. Su presencia constante en los establecimientos locales ha contribuido a proyectar una imagen de normalidad e integración en la vida cotidiana de la villa marinera, alejada de los circuitos de exclusividad asociados tradicionalmente a las celebridades.
Este tipo de interacciones mediáticas subrayan la relevancia de la restauración tradicional como motor de atracción turística y económica. La capacidad de establecimientos como El Boya para atraer tanto a la población local como a visitantes de proyección nacional confirma la vigencia de los modelos de negocio basados en la identidad cultural y el respeto al entorno, elementos que se consolidan como valores diferenciales en el mercado gastronómico actual.


