Groenlandia reafirma su soberanía ante la delegación de Estados Unidos y descarta cualquier posibilidad de venta
El primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, ha comunicado formalmente al enviado especial de la Casa Blanca, Jeff Landry, que el territorio ártico no está sujeto a transacciones comerciales. Durante un encuentro calificado como constructivo y desarrollado bajo principios de respeto mutuo, el mandatario groenlandés subrayó que el derecho a la autodeterminación de su pueblo es inalienable y no forma parte de ninguna agenda de negociación.
La reunión contó con la participación del ministro de Exteriores de la isla, Mute B. Egede, y el embajador estadounidense en Dinamarca, Ken Howery. Tras la sesión, Nielsen manifestó que, si bien Groenlandia mantiene su disposición a continuar con el diálogo bilateral, este debe conducirse estrictamente a través de los canales institucionales correctos, haciendo referencia al grupo de trabajo de alto nivel constituido en enero pasado entre ambas administraciones.
Jeff Landry, quien ejerce como gobernador de Luisiana, encabeza una delegación técnica que tiene previsto participar en una conferencia empresarial sobre el desarrollo económico de la isla. En el marco de esta visita, se contempla la inauguración de un nuevo consulado de Estados Unidos en la capital, Nuuk, lo que refuerza la presencia diplomática de Washington en una zona de creciente interés geopolítico.
El interés de la actual Administración de Estados Unidos por Groenlandia se fundamenta en razones de seguridad nacional. Washington ha expresado su preocupación por el incremento de la presencia de buques y actividades de Rusia y China en la región ártica. En este contexto, se han mantenido diversas reuniones para evaluar la posible instalación de tres nuevas bases militares en el sur de la isla, orientadas a la vigilancia estratégica del Atlántico Norte.
En la actualidad, las operaciones militares estadounidenses en territorio groenlandés se rigen por el acuerdo de defensa de 1951, que permite la operatividad de la base aérea de Pituffik. Las autoridades norteamericanas han sugerido que cualquier nueva instalación militar se establecería bajo un estatus jurídico similar, buscando consolidar su posición en un territorio que consideran vital para el equilibrio de poder en el hemisferio norte.


