Estudiantes de la Universidad Complutense ganan el hackathon de Harvard con un guante inteligente para la rehabilitación de ictus
Un equipo multidisciplinar, integrado mayoritariamente por estudiantes de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), se ha alzado con el primer premio en la primera edición en España del hackathon del Laboratorio de Innovación de Sistemas de Salud (HSIL) de la Universidad de Harvard. El proyecto galardonado consiste en un guante sensorizado que, apoyado en inteligencia artificial, permite monitorizar de forma precisa y continua la evolución de pacientes que han sufrido un ictus.
El encuentro internacional, celebrado los días 10 y 11 de abril en la biblioteca María Zambrano de la UCM, reunió a 190 emprendedores en una competición de 36 horas ininterrumpidas. El evento se desarrolló de forma simultánea en 36 países, con el objetivo de diseñar soluciones innovadoras para los desafíos actuales de los sistemas sanitarios globales mediante el uso de tecnologías emergentes.
El equipo ganador está compuesto por Álvaro Gil Arjona, Luis Molina Salvador, Mateo Pérez Guzmán y Marco García López —estudiantes de tercer curso del doble grado de ADE e Ingeniería Informática en la UCM—, junto a Helene Weinberg, estudiante de Ingeniería Biomédica en la Binghamton University, y Jose López-Martín, oncólogo graduado por la Universidad Autónoma de Madrid. La propuesta destacó por presentar un prototipo físico plenamente funcional frente a otras ideas teóricas.
El dispositivo integra tres tipos de sensores estratégicos: uno destinado a medir la angulación de los dedos, un acelerómetro para registrar el movimiento de la muñeca y un tercer sensor que capta la actividad muscular mediante señales eléctricas. Los datos recopilados son procesados por un sistema de inteligencia artificial que genera informes detallados sobre la recuperación del paciente, orientados a facilitar el seguimiento clínico por parte de los profesionales médicos.
Uno de los valores diferenciales del proyecto, según explicaron sus creadores, es el papel central del facultativo en la toma de decisiones. A diferencia de otras propuestas que delegaban el diagnóstico íntegramente en la inteligencia artificial, este sistema está diseñado para ofrecer retroalimentación al médico, quien conserva la supervisión final del tratamiento. Además, la recolección de datos se incentiva mediante un entorno de juego que el usuario debe completar con movimientos de la mano, mejorando así la adherencia a la terapia.
El desarrollo del prototipo se llevó a cabo íntegramente durante el evento con un presupuesto reducido, estimado en unos 20 euros por integrante, lo que refuerza su viabilidad como solución accesible para el mercado sanitario. Los autores han subrayado asimismo la versatilidad de la tecnología, que podría ser adaptada para el tratamiento de otras patologías motoras más allá del ictus.
Tras obtener el primer puesto, los integrantes del equipo han accedido a una fase de formación de dos meses con la Escuela de Salud Pública de Harvard y se incorporarán a la aceleradora del Real Colegio Complutense en Harvard. El proceso culminará el próximo mes de junio en Estados Unidos, donde los jóvenes presentarán el proyecto ante inversores internacionales con el objetivo de captar financiación o licenciar la tecnología para su implementación en centros hospitalarios.
En la actualidad, el equipo trabaja en el perfeccionamiento de los algoritmos para garantizar la máxima fiabilidad de los datos y orientar el dispositivo hacia un uso clínico real. Con esta iniciativa, buscan paliar problemas estructurales del sistema sanitario, como las listas de espera y la carencia de sistemas de seguimiento continuo para pacientes crónicos o en rehabilitación.


