Interior refuerza la seguridad electrónica de la Casa Real ante el próximo viaje de los Reyes a Ceuta y Melilla
El Ministerio del Interior ha puesto en marcha la adquisición de nuevos equipos de inteligencia electrónica destinados a la escolta de la Casa Real. Esta licitación, gestionada a través de la Secretaría de Estado de Seguridad, coincide con la organización del primer viaje oficial de Felipe VI y la Reina Letizia a Ceuta y Melilla desde su proclamación en 2014, un desplazamiento marcado por la actual crisis migratoria y las recientes amenazas vertidas contra el jefe del Estado.
La documentación oficial del expediente describe el objeto del gasto como el suministro de «equipos de contramedidas portátiles para Casa Real». El proceso de adjudicación se inició el pasado 27 de julio con un presupuesto base de 28.500 euros sin IVA. La empresa General Comunicaciones y Seguridad resultó ser la única licitadora, con una oferta final de 34.291,40 euros (impuestos incluidos) y un plazo de ejecución establecido en 60 días tras la formalización del contrato.
La tramitación de estos dispositivos de seguridad se produce en un escenario de especial sensibilidad técnica y política. El pasado 13 de agosto, la comisión de valoración aprobó el informe técnico para la concesión del contrato, apenas unas semanas después de que se registrara una entrada masiva de migrantes en Ceuta. El refuerzo de las capacidades tecnológicas de la escolta real busca mitigar riesgos en un entorno de alta presión fronteriza y tras las declaraciones de figuras vinculadas al norte de Marruecos.
En este sentido, los servicios de inteligencia y seguridad han analizado las amenazas difundidas por el exsenador marroquí Yahya Mohamed Yahya, quien advirtió de posibles episodios violentos si se producía la visita del monarca a las ciudades autónomas. Informes de expertos en seguridad destacan la capacidad de movilización de sectores radicalizados por parte del antiguo parlamentario, lo que ha elevado la dimensión crítica del desplazamiento institucional a ojos del departamento que dirige Fernando Grande-Marlaska.
En el plano político, la organización del viaje ha generado un debate cruzado entre el Gobierno y la oposición. El presidente Pedro Sánchez confirmó recientemente en el Congreso que la visita se llevará a cabo «en las próximas semanas», tras defender que existen argumentos suficientes para el desplazamiento. No obstante, desde Sumar, el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, consideró que la prioridad actual debe ser la normalización de la situación migratoria en Ceuta antes que la agenda institucional del Rey.
El último precedente de una visita de un jefe del Estado español a las ciudades autónomas se remonta a 2007, cuando el viaje de Juan Carlos I desencadenó una crisis diplomática con el Reino de Marruecos. En la actualidad, el Ministerio del Interior mantiene activos refuerzos de seguridad en ambos enclaves, con entre 3.000 y 3.500 personas fuera de los recursos de acogida en Ceuta, mientras se ultiman los detalles técnicos para garantizar la protección de la comitiva real en un territorio de especial complejidad estratégica.


