domingo, abril 19, 2026
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Por qué la izquierda española prefiere a China antes que a EEUU

La izquierda española prioriza la interlocución estratégica con China ante el giro en la percepción ciudadana

El Gobierno de España ha consolidado un incremento en la interlocución política con la República Popular China, alcanzando niveles de cooperación que el presidente Pedro Sánchez ha calificado como los más significativos de las últimas cinco décadas. Este acercamiento estratégico, evidenciado en la reciente visita oficial a Pekín, sitúa a España como un interlocutor preferente entre la Unión Europea y el gigante asiático, en un contexto donde los sondeos de opinión reflejan una creciente preferencia del electorado de izquierda por el país asiático frente a los aliados tradicionales como Estados Unidos.

Durante su estancia en Pekín, el presidente Sánchez defendió la necesidad de fortalecer los vínculos comerciales y estratégicos, instando a las potencias occidentales a una redistribución de las cuotas de representación internacional. En el ámbito diplomático, el jefe del Ejecutivo español apeló a la mediación de China en conflictos globales como los de Ucrania, Gaza y el Líbano, proponiendo al país asiático como un actor fundamental para el cumplimiento del derecho internacional y la estabilidad geopolítica.

Este giro diplomático coincide con datos demoscópicos que señalan un cambio de tendencia en la opinión pública española. Según un estudio de Sigma Dos, el 45% de los votantes de Sumar y el 38% de los electores socialistas manifiestan su preferencia por China como socio prioritario para España. En contraste, el respaldo a Estados Unidos se sitúa en un 9% entre los simpatizantes de Sumar y un 23% en las filas del PSOE, marcando un alejamiento de la tradicional alineación con Washington.

A nivel global, la percepción de China también ha experimentado una mejoría notable. Los datos de la consultora Gallup indican que, por primera vez en dos décadas, la imagen exterior de China (36%) supera a la de Estados Unidos (31%) en una muestra de más de 130 países. En el ámbito nacional, un sondeo publicado por Politico revela que el 51% de los ciudadanos españoles considera a Estados Unidos como una amenaza mayor que China, siendo España el país europeo con la percepción de amenaza china más baja (25%) frente a vecinos como Francia (40%).

Desde otros sectores de la izquierda, las posiciones han sido igualmente favorables al fortalecimiento de esta alianza. Figuras vinculadas a la formación Podemos, como Pablo Iglesias, han defendido públicamente que España y Europa deben buscar nuevos socios estratégicos, señalando a China como una alternativa más alineada con los intereses nacionales actuales. Por su parte, la vicepresidenta segunda Yolanda Díaz ha puesto en valor los avances del país asiático, centrando su agenda exterior en críticas a otros actores internacionales mientras se fomenta la relación bilateral con Pekín.

Este reposicionamiento exterior supone una evolución respecto a las brújulas ideológicas tradicionales de la izquierda española, que históricamente habían mirado hacia modelos latinoamericanos tras la crisis de 2008. El enfoque actual prioriza la integración en las dinámicas de poder de la zona Asia-Pacífico, a pesar de las advertencias de la Comisión Europea sobre la necesidad de limitar la penetración de capitales y productos industriales chinos para salvaguardar la autonomía económica del continente.

En el plano institucional, la estrategia gubernamental busca evitar el aislamiento de China y consolidar a España como un puente fiable para las inversiones asiáticas. Este movimiento se produce en un momento de tensión comercial entre Bruselas y Pekín, especialmente en el sector del automóvil eléctrico, donde el Ejecutivo español ha optado por una vía de diálogo y negociación frente a las posturas más proteccionistas de otros socios comunitarios.

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