La defensa de Jonathan Andic impugna los informes policiales y niega el móvil económico en la muerte de su padre
Jonathan Andic, hijo del fundador de la firma de moda Mango, solicitará una nueva comparecencia ante el juzgado de instrucción de Martorell una vez finalice el análisis exhaustivo de las 1.400 páginas que integran el sumario judicial. La defensa del investigado, dirigida por el penalista Cristóbal Martell, trabaja actualmente en refutar los informes de los Mossos d’Esquadra, a los que atribuye «graves imprecisiones» y una interpretación descontextualizada de las comunicaciones privadas del procesado.
Tras su declaración el pasado miércoles, Andic quedó en libertad provisional mediante el abono de una fianza de un millón de euros. La magistrada instructora le atribuye un presunto delito de homicidio al hallar indicios de que pudo planificar la muerte de su padre, Isak Andic, durante una excursión por la montaña de Collbató (Barcelona) en diciembre de 2024. El investigado se acogió a su derecho a responder únicamente a su letrado, alegando desconocimiento del contenido de la causa, que permaneció bajo secreto hasta poco antes de la vista.
La estrategia de la defensa se centra en desarticular los informes técnicos de la policía catalana. Según fuentes jurídicas, los abogados sostienen que las conclusiones policiales se basan en mensajes de WhatsApp intercambiados entre padre e hijo que carecen de contexto actual, habiendo sido emitidos algunos de ellos en el año 2018. Los letrados califican de «sesgadas» las interpretaciones que han llevado a la imputación de homicidio.
Asimismo, la representación legal de Jonathan Andic niega la existencia de un móvil económico derivado de una supuesta «obsesión por el dinero». La tesis de la acusación sugería que el investigado habría actuado al conocer los planes de su padre de modificar el testamento en favor de una fundación social. No obstante, portavoces de la familia han indicado que dicho proyecto filantrópico ha continuado tras el fallecimiento de Isak Andic sin oposición de sus herederos, y que la actual parálisis administrativa se debe exclusivamente a la investigación judicial en curso.
Por su parte, el auto judicial que fijó la fianza detalla un «cúmulo de indicios» contra el investigado. La jueza subraya una presunta «participación activa y premeditada», fundamentada en tres visitas previas de Jonathan Andic a la zona del suceso en los días anteriores a la caída. Según la instrucción, estas visitas podrían responder a un estudio previo del terreno para asegurar que el incidente ocurriera en una zona discreta.
El informe forense también resulta determinante en esta fase, pues la autopsia «descarta prácticamente» que la caída fuese consecuencia de un resbalón accidental. A esto se suma un peritaje de la unidad de montaña de los Mossos d’Esquadra, que concluye que las huellas localizadas en el lugar del incidente muestran signos de haber sido realizadas de forma deliberada, mediante una presión y fricción que no se corresponden con un tropiezo fortuito.
Finalmente, la magistrada ha puesto el foco en la conducta del investigado tras los hechos. El auto menciona la «desaparición en extrañas circunstancias» del antiguo terminal telefónico de Andic tras un viaje a Quito (Ecuador) en marzo de 2025, coincidiendo con la reapertura de las pesquisas. La instructora señala además que el investigado había manifestado por escrito sentimientos de «odio y rencor» hacia su progenitor, a quien culpabilizaba de su situación personal.
La familia Andic, a través de un comunicado oficial, ha reiterado la inocencia de Jonathan, asegurando que no existen pruebas que incriminen al hijo del empresario y que ejercerán su defensa con rigor en la sede judicial correspondiente.


