Jorge Volpi analiza la convergencia entre poder político e inteligencia artificial en su nueva obra «La República»
El escritor mexicano Jorge Volpi ha presentado su más reciente novela, «La República» (Alfaguara), una obra de narrativa especulativa que explora las tensiones entre el ejercicio del poder y el avance de la tecnología. En este relato, que se extiende desde octubre de 2026 hasta el año 2040, el autor plantea un escenario donde la inteligencia artificial (IA) deja de ser una herramienta técnica para convertirse en el narrador y protagonista de la deriva política global.
La trama se sitúa en un futuro inmediato donde la estabilidad institucional de Estados Unidos se ve alterada por la muerte repentina de Joe Biden, el encarcelamiento de Donald Trump y el ascenso de Kamala Harris a la presidencia. En este contexto de incertidumbre, el senador V.M. Lively inicia una maniobra para alcanzar el poder, respaldado por una inteligencia artificial denominada Nick, que actúa como estratega y catalizador de los acontecimientos.
Para la construcción de este universo, Volpi, reconocido por su rigor documental en obras previas como «En busca de Klingsor», optó por un enfoque técnico inusual. El autor desarrolló su propio modelo de lenguaje para dotar de una voz propia a Nick, el narrador virtual del libro. Según Volpi, el objetivo era plasmar la evolución de una inteligencia que, aunque carece de conciencia humana, desarrolla una lógica propia capaz de influir en las decisiones de los líderes políticos y en la percepción de la realidad de los ciudadanos.
La estructura narrativa de la novela establece un paralelismo explícito con la tragedia «Macbeth» de William Shakespeare. El personaje de Igne, esposa del senador Lively y experta en programación, asume un rol equivalente al de Lady Macbeth, actuando como el vínculo entre la ambición humana y el potencial predictivo de la máquina. Volpi define la obra como un «Macbeth cibernético» que indaga en cómo la delegación del juicio crítico en sistemas algorítmicos puede conducir al colapso de los valores democráticos.
En el ámbito del análisis social, «La República» incorpora a figuras reales de Silicon Valley y el sector financiero, como Peter Thiel y Elon Musk, presentándolos como arquitectos de una ideología que busca reconfigurar la humanidad mediante la tecnología. La obra aborda conceptos como la «ilustración oscura» y examina el resentimiento contra las élites tradicionales derivado de la crisis financiera de 2008, identificando estos factores como el caldo de cultivo para el surgimiento de nuevos autoritarismos tecnológicos.
Finalmente, el autor advierte que, si bien la novela exacerba ciertos mecanismos, muchos de los procesos de control y predicción narrados ya están presentes en la vida cotidiana. La obra se presenta así como una reflexión institucional sobre el futuro de la gobernanza, donde el principal riesgo no reside en la rebelión de las máquinas, sino en la disposición de los actores políticos a instrumentalizar la tecnología para erosionar la idea de igualdad y el debate público.


