El depósito de Tkuma se consolida como el mayor archivo físico de los ataques del 7 de octubre en Israel
En las cercanías de la frontera con la Franja de Gaza, el cementerio de vehículos de Tkuma se ha convertido en un centro de memoria y evidencia forense al albergar los restos de 1.600 automóviles destruidos durante los ataques del 7 de octubre de 2023. Ante la proximidad del primer aniversario de los sucesos, este espacio, que inicialmente sirvió como nodo logístico para despejar las carreteras del sur de Israel, funciona actualmente como un registro tangible de la magnitud de la incursión terrorista que resultó en más de 1.200 fallecidos y 251 secuestrados.
El origen de este enclave se remonta a las operaciones de emergencia en la Ruta 232, la arteria vial que conecta las comunidades fronterizas y que se convirtió en el principal escenario de las emboscadas. Durante los días posteriores al ataque, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) y los servicios de emergencia priorizaron el despeje de las vías para permitir el paso de tropas y suministros médicos. Los vehículos, muchos de ellos calcinados por proyectiles RPG o acribillados por fusiles de asalto, fueron trasladados mediante grúas a la explanada de Tkuma para su análisis y custodia.
Entre los restos acumulados destaca una estructura vertical compuesta por centenares de todoterrenos y turismos apilados. El nivel de destrucción en este sector evidencia el uso de armamento pesado contra población civil; en muchos casos, el calor extremo de los incendios fundió el metal y el cristal, lo que dificultó durante meses la identificación de las víctimas. Según los informes forenses, algunos ocupantes inicialmente considerados desaparecidos o secuestrados fueron identificados posteriormente gracias al análisis minucioso de estos restos materiales.
El inventario del depósito incluye una amplia variedad de transportes que reflejan la diversidad de las víctimas: desde ambulancias alcanzadas por granadas propulsadas —como la que transportaba a 18 jóvenes que huían del festival Nova— hasta patrullas policiales y vehículos familiares de los kibutz vecinos. Asimismo, el terreno alberga más de una veintena de vehículos y 180 motocicletas pertenecientes a los grupos atacantes, los cuales forman parte de la cadena de custodia para las investigaciones oficiales en curso.
Además de su función técnica y legal, Tkuma se ha consolidado como un punto de tránsito para delegaciones y militares que buscan comprender la operativa del ataque. En el interior de los esqueletos de chatarra aún se conservan objetos cotidianos, como calzado deportivo, sillas infantiles y enseres personales, que han permanecido intactos como parte de la preservación del sitio. Las autoridades israelíes mantienen el lugar bajo vigilancia, integrándolo como una prueba documental de los acontecimientos que marcaron el inicio del actual conflicto en la región.


