El líder de la Unión Patriótica de Cuba (Unpacu), José Daniel Ferrer, ha proyectado el año 2026 como el límite temporal para la vigencia del sistema político actual en la isla. Durante una gira diplomática por Madrid y Bruselas, el opositor cubano ha instado a las instituciones de la Unión Europea a endurecer su postura frente al Gobierno de La Habana, solicitando la derogación del actual Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación para retornar a una política de condicionalidad democrática.
Ferrer, quien recientemente se acogió al exilio forzoso en Miami tras décadas de activismo y periodos de encarcelamiento en la isla, sostuvo reuniones con diversos eurodiputados para denunciar lo que considera un doble rasero en la política exterior comunitaria. Según el disidente, mientras la Unión Europea aplica sanciones a los gobiernos de Venezuela y Nicaragua, mantiene una interlocución con Cuba que, a su juicio, no ha generado avances en la apertura política ni en la situación de los derechos humanos.
En el marco de sus declaraciones institucionales, el fundador de la Unpacu señaló al Gobierno de España como el principal defensor de la política de diálogo vigente en Bruselas. Ferrer calificó la posición de la administración española como una forma de colaboración que permite la supervivencia del régimen, mencionando específicamente el papel histórico de figuras como el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero en procesos de excarcelación vinculados al exilio, los cuales describió como mecanismos para aliviar la presión internacional sobre La Habana.
La estrategia de la oposición, según detalló Ferrer, se alinea con un endurecimiento de la presión económica desde Estados Unidos. El activista destacó la influencia de Marco Rubio en la política exterior estadounidense como un factor determinante para acelerar una transición. Según sus previsiones, la administración de Donald Trump buscará opciones que fuercen un cambio de mando antes de que finalice el año 2026, apoyándose en el descontento social interno y en la fragilidad de las estructuras militares cubanas debido a la crisis de suministros y servicios básicos.
Respecto a la organización de la disidencia, Ferrer informó sobre la reciente firma de los «Acuerdos de Liberación de Cuba», un documento de diez puntos consensuado el pasado 12 de marzo por los principales grupos opositores tanto dentro como fuera de la isla. Esta hoja de ruta propone la creación de un Gobierno de transición con un mandato máximo de 24 meses, cuya prioridad sería la liberación de los presos políticos, la atención a la emergencia humanitaria y la convocatoria de elecciones generales con supervisión internacional.
Finalmente, el líder opositor analizó la situación interna de las Fuerzas Armadas cubanas, asegurando que existen grietas significativas entre la alta jerarquía y los mandos medios. Según Ferrer, la crisis económica ha igualado las condiciones de vida de gran parte de la oficialidad con las de la población civil, lo que, sumado al impacto de las redes sociales en la difusión de información, habría erosionado la cohesión del aparato estatal y facilitado contactos discretos entre sectores militares y figuras de la oposición en busca de garantías para un escenario de cambio político.


