Juan del Val, reconocido escritor y colaborador de televisión, presenta una trayectoria vital definida por una evolución personal que transita desde una adolescencia conflictiva hasta la estabilidad mediática y familiar actual. Su historia personal está profundamente ligada a la labor social de su madre, Ángeles, fundadora de la ONG Apramp, y a la cultura del esfuerzo representada por su padre, en un entorno de cohesión familiar que el autor califica como fundamental para su desarrollo profesional y humano.
El pilar fundamental en la formación de Del Val se halla en la figura de su madre, Ángeles, una mujer ampliamente respetada en el ámbito del compromiso social en España. Como fundadora de la Asociación para la Prevención, Reintegración y Atención a la Mujer Prostituida (Apramp), ha dedicado décadas al rescate de víctimas de trata y explotación sexual. Esta labor impregnó el hogar de una temprana conciencia sobre las realidades más complejas de la sociedad, otorgando al escritor una madurez prematura y una visión tolerante del entorno.
Por su parte, su padre representa la superación personal de la España de la posguerra. Tras iniciar su vida laboral como botones a los 13 años, retomó sus estudios básicos ya en la edad adulta para mejorar las perspectivas de su familia. Esta cultura del trabajo convivió con la infancia de Juan en el madrileño barrio de La Estrella, una zona de clase obrera donde, a pesar de la timidez inicial del autor, comenzó a forjarse su personalidad a través de la lectura y la observación silenciosa.
La etapa más crítica del colaborador tuvo lugar durante su adolescencia, un periodo marcado por la rebeldía, problemas con la ley e ingresos hospitalarios. Según ha relatado el propio Del Val, sus dos hermanos desempeñaron un papel de generosidad extrema al ceder el protagonismo y la atención de sus padres para que estos pudieran centrarse en su recuperación. En la actualidad, el escritor mantiene con ellos una relación de profundo respeto y gratitud, reconociendo el sacrificio que realizaron durante sus años más inestables.
En el ámbito personal y profesional, su unión con la presentadora Nuria Roca desde 1998 constituye una de las alianzas más sólidas del sector audiovisual español. Ambos han normalizado públicamente su modelo de relación basado en la confianza y la libertad, trabajando conjuntamente en diversos proyectos mediáticos como «El Hormiguero» o «La Roca». Esta estabilidad se extiende a sus tres hijos: Juan, orientado al ámbito de la publicidad y la comunicación; Pau, quien ha cursado estudios en el extranjero; y Olivia, la menor de la familia.
A pesar de su actual perfil como comunicador seguro y provocador, Del Val enfatiza que el refugio en la literatura durante su niñez fue la semilla de su carrera literaria. El entorno familiar, definido por la ausencia de tabúes y un sólido sistema de valores, fue el factor determinante que permitió su reinserción tras los episodios conflictivos de su juventud, consolidando un clan que hoy se asocia tanto con el éxito mediático como con el activismo social.


