Condenan a siete años de prisión a la ex primera dama surcoreana Kim Keon-hee por cohecho
El Tribunal del Distrito Central de Seúl dictó este viernes una sentencia de siete años de prisión contra Kim Keon-hee, esposa del expresidente surcoreano Yoon Suk-yeol, tras hallarla culpable de aceptar regalos de lujo a cambio de favores laborales y empresariales. Esta nueva resolución judicial se suma a una condena previa de cuatro años por manipulación bursátil y corrupción, consolidando la situación legal de la ex primera dama.
Según informó la agencia local de noticias Yonhap, el tribunal determinó que Kim es responsable de la aceptación de bienes valorados en un total de 300 millones de wones (aproximadamente 195.000 dólares). Los cargos presentados sostienen que la ex primera dama utilizó su influencia para interceder en nombramientos de cargos públicos y facilitar acuerdos de negocios entre los años 2022 y 2023.
Entre los artículos de lujo recibidos por Kim figuran piezas de alta joyería de firmas como Van Cleef & Arpels, Tiffany & Co. y Graff. De acuerdo con el expediente judicial, estas joyas fueron entregadas por Lee Bong-kwan, presidente de la constructora Seohee, con el objetivo de obtener beneficios laborales para su yerno. Asimismo, la investigación acreditó la entrega de un reloj Vacheron Constantin, bolsos de la marca Dior, una tortuga de oro y obras de arte de alto valor.
En su argumentación, el cuerpo de magistrados sostuvo que la acusada abusó de su posición institucional como primera dama para perseguir intereses privados, comprometiendo la integridad de la función pública. Kim Keon-hee permanece bajo custodia desde el pasado mes de agosto, tras haber sido sentenciada en abril en segunda instancia por su implicación en una trama de manipulación de acciones y la recepción de dádivas de la Iglesia de la Unificación.
La situación jurídica de la familia presidencial se agrava con este fallo, mientras Kim aún tiene pendiente un juicio adicional relacionado con presuntas afiliaciones masivas de miembros de la citada congregación religiosa al Partido del Poder Popular (PPP). Por su parte, el expresidente Yoon Suk-yeol ya se encuentra cumpliendo una condena de cadena perpetua, impuesta tras el fallido intento de establecer la ley marcial en diciembre de 2024.
Este proceso judicial marca un precedente en la fiscalización de las figuras adyacentes al Poder Ejecutivo en Corea del Sur, en un contexto de alta sensibilidad social ante los casos de corrupción vinculados a las altas esferas del Estado.


