El presidente de Vox, Santiago Abascal, ha sido objeto de un incidente durante una comparecencia ante los medios de comunicación celebrada este miércoles en la Plaza Mayor de Ciudad Real. En el transcurso de la rueda de prensa, un individuo lanzó un huevo contra el atril donde se encontraba el líder político, impactando el objeto en una de las periodistas que cubría el acto de precampaña.
Los hechos se produjeron en un entorno de tensión, marcado por la presencia de un grupo de manifestantes que profirieron gritos e insultos contra la comitiva de la formación. Según las estimaciones facilitadas por Vox, el encuentro con la prensa atrajo a unas 3.000 personas que se congregaron en la céntrica plaza ciudadrealeña. Tras la agresión, Abascal lamentó los obstáculos que encuentran los profesionales de la información para realizar su labor y expresó su deseo de que este tipo de situaciones no vuelvan a producirse en el país.
Desde la dirección del partido han señalado a grupos de extrema izquierda como los presuntos instigadores de la protesta. El propio Abascal vinculó el suceso con el entorno del Ejecutivo central, calificando a los responsables como «milicias de Pedro Sánchez». Este episodio se suma a otros incidentes similares denunciados por la formación en localidades como La Coruña, Avilés o Mahón, lo que ha llevado a sus servicios jurídicos a interponer querellas contra delegados del Gobierno por presuntos delitos electorales y de odio, al considerar que no se han tomado las medidas necesarias para garantizar la seguridad de sus actos.
Durante su intervención política, el dirigente instó a los ciudadanos a una movilización masiva en las urnas el próximo 29 de noviembre. Abascal enmarcó estos actos de violencia dentro de una estrategia para desestabilizar su campaña y llamó a superar lo que denominó como «trampas electorales». Asimismo, el líder de Vox centró sus críticas en la gestión del presidente Pedro Sánchez, enumerando diversos cargos públicos y figuras cercanas al Gobierno involucradas en investigaciones judiciales y escándalos de gestión.
Para concluir su acto en Ciudad Real, Abascal defendió la necesidad de recuperar la «dignidad nacional» frente a lo que calificó como una situación de degradación institucional. El dirigente situó la reconstrucción de las estructuras estatales como la tarea prioritaria de su partido ante un posible cambio de Gobierno, apelando a la unidad y a la esperanza de los electores para revertir las políticas actuales.


