LeBron James resta importancia a las críticas de Donald Trump tras ser calificado de «desgracia total»
El alero de los Philadelphia 76ers, LeBron James, ha respondido de manera escueta a las recientes críticas públicas emitidas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien cuestionó su conducta durante la interpretación del himno nacional. Tras la victoria de su equipo frente a los Cleveland Cavaliers por 114 a 106, la estrella de la NBA evitó profundizar en el conflicto y atribuyó las menciones del mandatario a una falta de actualidad relevante en la agenda presidencial.
«Debe ser un día con pocas noticias en la oficina», ironizó James al ser consultado por los medios de comunicación sobre las constantes alusiones del dirigente republicano. El jugador optó por mantener una postura distante y breve, limitándose a señalar que la insistencia del mandatario sobre su persona respondía a una jornada de baja actividad informativa en la Casa Blanca.
La controversia se reavivó tras un mitin de campaña celebrado por el presidente Trump en el estado de Iowa, en el contexto de las próximas elecciones legislativas del 3 de noviembre. Durante el acto, el mandatario reprochó abiertamente la actitud de James durante el protocolo previo al partido inaugural de los 76ers frente a los New York Knicks, donde el deportista fue captado realizando movimientos de práctica de golf y tiros a canasta mientras sonaba el himno nacional.
«¿Qué me dicen de LeBron James? ¿Habéis visto eso? Durante el himno nacional, está practicando su ‘swing’ de golf. Es una especie de gran escándalo», manifestó Trump ante sus seguidores, cuestionando la falta de solemnidad del jugador en comparación con el resto de sus compañeros, quienes permanecieron formados en línea con corrección.
Previamente, a través de su plataforma Truth Social, el presidente estadounidense ya había calificado al baloncestista como una «desgracia total», argumentando una falta de respeto hacia los símbolos nacionales. En sus publicaciones, Trump exigió una disculpa pública dirigida a los veteranos y a los ciudadanos que perdieron la vida en servicio, vinculando la actitud del jugador con un desaire a los valores representados por la bandera estadounidense.
Este cruce de declaraciones se produce en un momento de alta tensión política en el país, debido a la proximidad de las denominadas ‘midterms’. A pesar de la contundencia de los ataques presidenciales, James ha optado por no escalar el enfrentamiento dialéctico, centrando su discurso en la actualidad deportiva tras el sólido inicio de temporada de su nuevo equipo en Filadelfia.


