Líbano registra más de 4.200 fallecidos por bombardeos en medio de tensiones diplomáticas
El Ministerio de Sanidad de Líbano ha actualizado el balance de víctimas derivado de las operaciones militares israelíes iniciadas el pasado 2 de marzo, elevando la cifra de fallecidos a 4.278 y la de heridos a 12.196. Estos datos oficiales se publican en un contexto de fragilidad institucional, tras el reciente rechazo del partido-milicia Hezbolá al acuerdo marco para una paz duradera negociado en Washington.
Según el informe detallado por la agencia de noticias libanesa NNA, entre las víctimas mortales se contabilizan 135 profesionales sanitarios. La escalada de violencia se ha mantenido constante a pesar del alto el fuego formalizado a mediados de abril, el cual no ha logrado detener por completo los intercambios de fuego entre el Ejército de Israel y las milicias chiíes en la región fronteriza.
En el plano diplomático, el acuerdo marco alcanzado el pasado viernes en la capital estadounidense busca establecer una hoja de ruta para la estabilidad regional. No obstante, el texto no contempla una retirada inmediata de las fuerzas israelíes de las zonas ocupadas en el sur de Líbano. En su lugar, propone una salida gradual supeditada al desarme verificado de Hezbolá, un proceso que inicialmente solo se aplicaría en dos denominadas «zonas piloto».
El documento establece que el Ejército libanés deberá asumir la soberanía efectiva sobre la totalidad del territorio nacional. Sin embargo, la implementación de este punto queda en suspenso ante la negativa de Hezbolá a participar en el proceso de desarme bajo los términos actuales. La organización ha reiterado que no depondrá sus capacidades militares basándose en las conversaciones bilaterales mantenidas hasta la fecha.
Este escenario se produce tras cinco rondas de conversaciones bilaterales desde el reinicio de las hostilidades en marzo. A pesar de los esfuerzos internacionales por consolidar una tregua, la persistencia de los bombardeos y el lanzamiento de proyectiles subrayan la dificultad de alcanzar una solución política mientras las condiciones de seguridad en el terreno no permitan la ejecución de los protocolos de repliegue y desarme previstos en el acuerdo marco.


