Miles de personas, entre personal docente, familias de alumnos y diversos colectivos sociales, se manifestaron este sábado por el centro de Barcelona para reclamar a la Generalitat de Cataluña un nuevo pacto que aborde la situación de lo que califican como una «emergencia social y educativa». La movilización, que transcurrió entre los Jardinets de Gràcia y la plaza de Catalunya, cierra un curso escolar marcado por la conflictividad laboral y las demandas de reformas estructurales en el sistema de enseñanza.
La marcha contó con una participación de 7.000 asistentes según las cifras facilitadas por la Guardia Urbana, mientras que las organizaciones convocantes elevaron la cifra hasta los 25.000 manifestantes. La convocatoria fue liderada por los sindicatos Ustec, Intersindical, CGT, COS y CNT, centrales que han rechazado los últimos acuerdos propuestos por el Departamento de Educación. Estos grupos se sitúan en una posición opuesta a la de otros sindicatos como CCOO, UGT y Professors de Secundària, quienes sí suscribieron el preacuerdo con la administración catalana hace dos semanas.
Bajo el lema principal «Paremos la emergencia social y educativa», la manifestación reflejó el descontento de una parte del sector ante la gestión de la consellera de Educación y Formación Profesional, Esther Niubó. Entre las consignas más coreadas y visibles en pancartas destacaron las peticiones de una educación pública de calidad, el aumento de la inversión en plantillas docentes y la exigencia de cambios en el modelo educativo actual para revertir lo que los portavoces definieron como una crisis sin precedentes.
Iolanda Segura, portavoz del sindicato Ustec —mayoritario en las etapas de infantil y primaria—, instó al Govern a iniciar un proceso deliberativo para establecer un nuevo marco educativo global. A pesar de haber declinado recientes reuniones con el Departamento, Segura insistió en la necesidad de una negociación colectiva que incluya a todos los actores del sistema. Por su parte, desde la federación de asociaciones de familias de alumnos (aFFaC) y el Sindicat d’Estudiants dels Països Catalans (SEPC), se subrayó el impacto de la infrafinanciación tanto en el alumnado como en la conciliación familiar.
La jornada también contó con el respaldo de plataformas sociales de los ámbitos de la sanidad y la vivienda, así como de representantes de fuerzas políticas de la oposición, lo que otorgó a la protesta un carácter transversal. La movilización concluyó con una advertencia por parte de los representantes sindicales: de no producirse avances significativos en las condiciones laborales y en la planificación del próximo curso durante el periodo estival, el sector retomará las movilizaciones y las jornadas de huelga al inicio del próximo otoño.


