Manuel Gutiérrez Aragón explora la simbiosis entre cine y literatura en su nueva obra «Una extraña velada»
El cineasta y académico de la Real Academia Española (RAE), Manuel Gutiérrez Aragón, ha presentado su reciente publicación «Una extraña velada» (Abada Editores), un trabajo que difumina las fronteras entre la narrativa de ficción y el ensayo reflexivo. A través de esta obra, el autor de cintas emblemáticas como «Habla, mudita» o «La mitad del cielo» profundiza en la capacidad de la metáfora para descifrar la realidad, retomando inquietudes intelectuales que han marcado su transición del celuloide a la palabra escrita.
La trama de «Una extraña velada» se sitúa en un encierro en un piso de Madrid, donde un grupo de amigos recurre al diálogo y la creatividad como mecanismos de defensa frente al aislamiento y la incertidumbre. Este planteamiento conecta con tradiciones literarias clásicas como el «Decamerón» de Boccaccio o el «Heptamerón» de Margarita de Navarra. El eje central de la obra recupera el encuentro histórico de 1816 en Villa Diodati entre Mary y Percy Shelley, Lord Byron y John Polidori, origen del mito de Frankenstein.
Gutiérrez Aragón establece un paralelismo entre la figura del doctor Frankenstein y la labor del director de cine. Según el autor, el cineasta actúa como un creador que ensambla fragmentos de realidad y actuaciones para dar vida a una obra nueva, manteniendo una relación compleja y a menudo conflictiva con sus criaturas. El libro, que nació originalmente como un conjunto de cuadernos de notas sobre filosofía y estética, integra reflexiones de pensadores como Roland Barthes, Jacques Derrida y Friedrich Nietzsche.
En el ámbito de la técnica literaria, la obra introduce personajes reales y ficticios, destacando la figura de la «Joven Promesa». Este interlocutor sin nombre funciona como un contrapunto dialéctico que cuestiona las ideas del narrador, representando el espíritu crítico necesario en todo proceso de pensamiento libre. Gutiérrez Aragón define el texto como un «híbrido», donde una parte esencial de sus notas personales sobre cine y vida han sido noveladas para facilitar la interlocución con el lector.
Consultado sobre un posible regreso a la dirección cinematográfica, el Premio Herralde de Novela (2009) señaló que no mantiene proyectos inéditos en fase de guion, ya que su método de trabajo implica no desarrollar textos sin garantías de producción. No obstante, no descartó la posibilidad de realizar un cine de cámara o «kammerspiel», caracterizado por repartos reducidos y un fuerte peso del diálogo. El autor subrayó que la exigencia física de los grandes rodajes actuales supone un condicionante, aunque mantiene su interés por las propuestas que desafían las convenciones comerciales.
Finalmente, el autor recordó su experiencia en la adaptación de «El Quijote» para televisión y cine, un proyecto que históricamente ha presentado dificultades para directores de renombre. Gutiérrez Aragón atribuyó el éxito de su versión a un planteamiento inicial basado en la gestión de la complejidad del texto cervantino, logrando completar una de las traslaciones más destacadas de la obra a la pantalla, con interpretaciones de figuras como Fernando Rey y Juan Luis Galiardo.


