Manuel Marchena reivindica la independencia judicial frente a las narrativas de politización
El magistrado del Tribunal Supremo, Manuel Marchena, ha realizado una firme defensa de la «normalidad democrática» y la independencia judicial durante su intervención en la gala de los premios Merca2 2026. Marchena, quien fue galardonado en la categoría jurídica junto al abogado Antonio Garrigues Walker, advirtió que el cuestionamiento sistemático de la labor de los jueces bajo etiquetas ideológicas supone una erosión directa de la convivencia y la calidad institucional en España.
En su discurso, el magistrado rechazó de forma categórica las descripciones que presentan a los miembros de la judicatura como «soldados disciplinados» al servicio de intereses políticos. Marchena señaló que el uso de términos como «mafia judicial» o expresiones peyorativas similares socava los pilares fundamentales del Estado de derecho. «Sobrevivir una sociedad sin confiar en sus jueces, no se puede», esgrimió el ponente ante el auditorio.
A pesar de su defensa institucional, el magistrado diferenció claramente entre el ataque al estamento judicial y el análisis de sus decisiones. Marchena subrayó que las críticas a las resoluciones judiciales no solo son legítimas, sino «saludables» para el sistema democrático. Sin embargo, insistió en que dicha fiscalización pública debe respetar la figura del magistrado como un actor independiente, inamovible y sometido exclusivamente al imperio de la ley.
El magistrado también abordó el fenómeno de la polarización en torno a la justicia, lamentando el uso de calificativos como «fachas con toga» para deslegitimar la función jurisdiccional. Según su análisis, esta tendencia interpretativa perjudica la percepción de la imparcialidad necesaria para que los ciudadanos se sientan protegidos por el marco jurídico vigente.
Finalmente, Manuel Marchena pronosticó que las críticas hacia el poder judicial continuarán en el corto plazo, asegurando que «esto no ha acabado». No obstante, instó a sus compañeros de profesión a mantener una «actitud positiva» y a persistir en el cumplimiento de sus responsabilidades legales como la mejor respuesta ante los intentos de erosión del prestigio de la magistratura.


