sábado, mayo 16, 2026
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La masía de Serrat en Gerona que pudo ser centro budista

Joan Manuel Serrat, figura fundamental de la cultura musical contemporánea, ha consolidado su retiro personal en una masía rehabilitada en la comarca del Bajo Ampurdán (Gerona). Tras décadas de actividad internacional, el cantautor barcelonés ha establecido su residencia de descanso en este enclave, priorizando el silencio y la integración con el entorno rural sobre su histórica vinculación con otras propiedades de montaña, como la que mantuvo durante 35 años en Camprodón.

La actual propiedad de Serrat se ubica en las proximidades de municipios como Begur, Regencós y Palafrugell, un área descrita literariamente por Josep Pla como el «jardín de la calma». Se trata de una construcción de piedra tradicional que conserva elementos arquitectónicos originales, tales como vigas de madera y muros anchos, adaptados para garantizar el confort térmico. En este espacio, el intérprete se dedica a actividades agrícolas y vitivinícolas de carácter privado, alejándose del perfil público que mantuvo con proyectos comerciales anteriores, como la bodega Mas Perinet en el Priorat.

El inmueble no solo funciona como refugio individual, sino como centro neurálgico para el clan familiar que conforma junto a su esposa, Candela Tiffón, sus hijos y nietos. La vivienda cuenta con espacios específicos para la creación intelectual, incluyendo una biblioteca y un rincón dedicado al piano, además de una amplia cocina que sirve de punto de encuentro para amistades del ámbito cultural y deportivo. Según declaraciones del propio artista, la finalidad de esta residencia es recuperar la soberanía sobre su tiempo, lejos de las exigencias de las giras y la exposición mediática.

Este asentamiento en el Ampurdán sucede a una etapa significativa en el Pirineo catalán. En 1973, Serrat adquirió la Finca Sitjà, en Camprodón, una extensa propiedad donde desarrolló una faceta rural vinculada a la cría de ganado vacuno y la equitación. Dicha finca fue escenario de grabaciones televisivas icónicas y sirvió de hogar para sus padres durante años. Sin embargo, en 2008, el cantautor decidió proceder a su venta, alegando un cambio de ciclo vital tras el fallecimiento de sus progenitores y la complejidad del mantenimiento de una finca de tales dimensiones.

La integración de Serrat en la vida cotidiana del Bajo Ampurdán se caracteriza por la discreción. Es habitual ver al artista en los mercados locales, como el de Palafrugell, realizando compras de productos de proximidad. Esta conducta le ha granjeado el respeto de la comunidad local, que lo reconoce como un vecino más interesado en la preservación del paisaje y la cultura del Mediterráneo que en su estatus de celebridad.

En términos institucionales y de patrimonio personal, el movimiento de Serrat refleja una tendencia entre figuras de la relevancia cultural hacia la recuperación de la masía catalana como baluarte de sostenibilidad y vida privada. La elección del Bajo Ampurdán subraya el valor estratégico de esta zona como destino de excelencia para el descanso intelectual y la conexión con la identidad territorial.

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